África oriental tiene un encanto especial; ademas de la luz, las pistas llenas de trampas, los paisajes, volcanes, lagos… y las etnias, hay otro aliciente muy llamativo: rodar entre su fauna.

Hacia muchos años que no viajaba por Tanzania. No ha cambiado mucho, bueno si; las ciudades han crecido desordenadamente con inmigración de todos los alrededores y hay muchos mas plásticos por todas partes, también los masais ya van, ademas de con teléfono movil con una placa solar del tamaño de un plato para cargarlo. Lanza, dispositivo movil y cargador solar adornan ahora su atuendo tradicional en mitad de la sabana. El resto, lo que esperas encontrar en Africa sigue igual: paisajes infinitos de naturaleza embaucadora, fauna salvaje que te sorprende en cualquier escenario, y grupos étnicos minoritarios que siguen viviendo como hace miles de años cazando con sus arcos.

Esta vez he rodado con dos grupos de aventureros mas de 2000 kilómetros por el norte de Tanzania. Partiendo de Arusha recorrimos el pie de monte del Kilimanjaro, la montaña mas alta de Africa, los parajes semi-desérticos de Lengai con el lago Natrón y sus volcanes sobre los que las nubes se empeñan en dibujar una aureola que parecen que están en erupción, el territorio masai con sus rebaños y Tarangire, el paraíso de los elefantes. Así resumido parece poco, pero te aseguro que cada metro que recorres por estos parajes te llena de emociones.

PISTAS Y SENDEROS

Las pistas son por lo general anchas y llenas de trampas. En numerosas ocasiones el fech-fech, polvo como talco aquí de color naranja, oculta trampas invisibles bajo una suave capa que explota en una nube nada mas entrar.  Al entrar mantener la dirección y sujetar bien el manillar pues pueden ocultar piedras o socavones mas profundos y los cambios de dirección en su interior pueden encontrarse con escalones de roderas anteriores. ¡Emocionante!. Menos atractivo son las decenas o centenares de kilómetros sumados sobre piso rizado. El llamado tolé ondulé por los franceses, piso corrugado por los ingleses y serrucho en hispanoámérica obligan a pilotar a buena velocidad para «surfear» por las crestas de este piso tan característico de las pistas de tierra por la que circulan camiones y automóviles que en combinación con el viento son los que provocan esta, para muchos, tortura. Este continuo traqueteo hace trabajar las suspensiones y es capaz de aflojar cualquier tornillo que no este apretado correctamente. Como siempre sucede crees que justo en el otro lado de la pista parece que esta mejor y te cambias. Pues no ,es igual o peor, el piso rizado solo se soluciona provisionalmente cuando pasan la maquina con su poderosa cuchilla alisando la ondulaciones pero no dura mucho el paso de los vehículos y el viento lo vuelven a provocar en poco tiempo.

No hay apenas tráfico puedes pasar horas sin cruzarte con ningún automóvil, que aquí son en su gran mayoría  Toyota extra-largos preparados para safari y carrozados en el país. Eso si, en cualquier lugar puedes encontrarte con un rebaño de cebras o las altivas miradas de las jirafas masai. Es África y en cualquier momento te sorprende con unas avestruces corriendo a tu lado o el diminuto dik dik, el antílope mas pequeño, que se cruza fugazmente el camino.

TRIBUS SINGULARES

Paisajes y fauna son dos de los aspectos mas llamativos pero también hay otro atractivo singular para los occidentales. El encuentro con las tribus locales que siguen viviendo como hace milenios. En esta ocasión ademas de los masais, la etnia mayoritaria en el norte de Tanzania y todo el sur de Kenia, visitamos dos tribus semi-nómadas mucho mas escondidas y con muy escasos integrantes. Los Datoga y los Hadzabe. Para llegar hasta sus poblados, (que son lo que imaginas, pequeñas chozas redondas construidas con palos y ramas cubiertas de hojas y paja) hay que recorrer senderos mas sinuosos. Hasta aquí no se puede llegar en coche 4×4,  solo caminando o en moto. Estrechas y serpenteantes veredas, arenales profundos y solo con la referencia de los oníricos árboles baobas y los conocimientos de los guías locales es posible llegar hasta estas etnias del África profunda. Los Datoga  tienen algo mas  contacto con el desarrollo. Su tecnología ya es de hierro, fundiendo chatarras de algún material metálico para construir las puntas de sus flechas y lanzas. Los Hadzabe, aun mas escondidos, mantienen una sociedad mas primitiva. Siguen cazando con arco y flechas. Su población total se estima tan solo entre 1000 y 1500 personas diseminadas por el entorno del lago Eyasi, en grupos de apenas 30 a 40 individuos.  Su lenguaje propio esta cuajado de sonidos como tok tok chasqueando la lengua. Inevitable recordar la famosa película «Los dioses deben estar locos». La caza  de babuinos y antílopes y la recolección de bayas y miel son la fuente de sustento de sus grupos que no tienen propiedad privada ni jefes. Las puntas metálicas de sus flechas las consiguen por intercambio de pieles y miel con los vecinos Datoga.

Con los primeros bailamos y asistimos a la forja de quincalla metálica calentada en una fragua rudimentaria. La temperatura necesaria para modelar el hierro se alimenta con carbon vegetal y eleva su temperatura mediante un fuelle creado con pieles de animales salvajes. Los Hadzabe nos enseñaron a disparar sus arcos. Hay que tensar bien el arco, que requiere fuerza para flexionar  adecuadamente la madera curva, para alcanzar importantes distancias. Ellos naturalmente dominan bien la técnica y son capaces de acertar a un pequeño pájaro a muchas decenas de metros.

FAUNA AFRICANA

Si bien los paisajes ya bastarían para hacer de cualquier viaje por estos parajes una experiencia memorable, es que ademas hay una notable fauna salvaje repleta de animales típicamente africanos. Antílopes, cebras y jirafas son los mas frecuentes. Vagabundean con tranquilidad por sus territorios sin importarles que un grupo de motoristas atraviese por sus paisajes. No puedes, ni debes distraerte mucho pues la pista siempre te puede esperar con una trampa, pero siempre sientes la emoción de rodar entre una fauna espectacular. La pregunta típica es: ¿y los leones? pues lo cierto es que la caza durante siglos ha ido reduciendo su población hasta casi dejarlos aislados en el interior de los parques naturales, lo que no asegura que no los haya en cualquier parte pues se mueven en libertad por amplios territorios. Alguna vez me he encontrado dirigiéndome directamente hacia un grupo de leones y como es natural he cambiado de dirección y ellos también han procurado evitar a ese «raro animal» de colores y ruidoso que se acerca. Que yo los haya visto alguna vez desde mi moto, no quiere decir que ellos no nos hayan visto mucho antes y en mas ocasiones. No se conoce ningún ataque de leones a motos en marcha, pero mejor no ser el primero en romper la estadística. Mucho mas difíciles de ver y muchísimo mas numerosos son los leopardos. Son los felinos mas numerosos, no solo en Africa también en Asia, pero son tan esquivos y se camuflan con tanta eficacia que resultan el animal mas difícil de ver.

Para observar tranquilamente otros animales prodigiosos como elefantes o rinocerontes lo mas habitual es hacer un safari en coche 4×4 dentro de los Parques Nacionales. Aquí la densidad de estos es mucho mayor y al estar acostumbrados a la presencia de automóviles permiten acercarse bastante para su contemplación. Las motos tienen prohibido el acceso en los parques mas importantes o con mayor densidad de animales, pero si se pueden atravesar otros parques naturales donde puedes encontrarte en cualquier momento con elefantes y mas difícilmente leones o rinocerontes, amen de toda clase de herbíboros y aves.

Rodar en moto por Tanzania es una experiencia inolvidable. La suma de rutas off road por variados paisajes a los que se añaden la fauna y las tribus, hacen de cualquier ruta por este país y en general por el oriente africano una verdadera aventura donde la sorpresa asalta en cualquier punto del camino.

REFLEXIONES 

Por muchas veces que viajes por países con culturas muy diferentes a las occidentales siempre, y cada vez que lo hago, me vienen a la mente reflexiones sobre las formas de vida, culturas valores morales e inquietudes que existen en el mundo. En Africa lo primero que nos llega a la mente es la cierta deducción  de que somos unos privilegiados.

Abrir una palanca en tu casa y que salga agua corriente y hasta potable, es una gesto tan habitual que no le damos ninguna importancia. Cuando conseguir tan imprescindible elemento requiere horas caminando con un bidón para llegar hasta el pozo mas próximo que a veces esta a kilómetros de distancia, le das otro valor. Las mujeres son las encargadas de ir a buscar y transportar sobre sus cabezas, con los muy habituales bidones de color amarillo, el oro liquido. Para sus vidas es normal y cotidiano.

Una vivienda digna, con todas las comodidades del progreso actual, tan exigida por todos nosotros en los países desarrollados, simplemente no entra en la imaginación ni en los sueños mas fantásticos de muchos pueblos del mundo. La naturaleza provee de todo lo necesario para su interés. Tierra, ramas y paja, el resto lo construyen con sus manos.

En las conversaciones con los participantes en estos viajes, por lugares alejados de nuestra civilización, siempre sale el tema de ¿por qué no somos capaces de ayudar al desarrollo de todas estas personas que aun siguen viviendo como hace milenios?. Surgen las preguntas ¿son suficientes los recursos de las ONG´s y la ayuda al desarrollo que destinan oficialmente los países del llamado primer mundo?

Surge la duda sobre que mas podríamos hacer y si las ayudas otorgadas no acaban en mayor o menor medida en cuentas de paraísos fiscales enviadas por los dirigentes locales de turno que las reciben.

Sin necesidad de grandes elucubraciones geopolíticas el simple gesto de darle una botella de agua a un pastor nómada al borde de la pista nos llena de interrogantes. Todos estamos de acuerdo que dar de beber al sediento es un acto de humanidad básica. Todos nos planteamos si hacemos bien, pues sabemos que cuando acabe el liquido de la vida,  simplemente la tirará en cualquier parte, sumándose así a los miles de toneladas de plásticos que inundan la tierra y los mares del planeta.

Por último en esta ocasión tuvimos la oportunidad de comprobar nuestro choque de culturas mediante una anécdota sorprendente y muy representativa, que puso a prueba nuestras diferentes formas de ver la vida y nuestros valores. Tres niños masai, pastores de ganado en mitad de la sabana, exhibían al borde de la pista huevos de avestruz que habían conseguido. Supongo que no tras singular trabajo para despistar a la hembra de avestruz y al celoso macho protectores de su huevada. El conductor de nuestro vehículo de apoyo no lo dudó y les dio unos pocos billetes por dos de sus gigantescos huevos. El estupor fue la nota generalizada entre todos los moto-viajeros. ¡Pobre avestruz!. Una generación del ave mas grande del mundo perdida por el robo de unos adolescentes. Personalmente, como suelo hacer, me puse en el lugar de los niños. Habían encontrado un tesoro que les proporcionaría un buen ingreso extraordinario. Me trasladé mentalmente a una situación similar en nuestro mundo. Unos adolescentes en Nueva York, Madrid o Paris encuentran en la vía publica una cartera llena de dinero, un teléfono movil de ultima generación o un reloj de oro. ¿Lo dejan donde esta? ¿ Lo llevan a objetos perdidos? ¿Lo venden?. Para los primeros unos huevos pueden significar comprar comida o medicinas para muchos días o dárselo a su padre, que en el peor de los casos se lo gastara  en alcohol. Para los segundos un hallazgo extraordinario de semejante calibre mas o menos lo mismo. ¿ayudar en casa o invertirlo en la compra de drogas?. Las contradicciones te sacuden el alma cuando el entorno en el que nos encontramos y las circunstáncias son  diferentes a las nuestras.

Africa siempre te marca. ¿El motivo? El mas habitual es la comprobación de que nuestro mundo no es solo la vida virtual de las redes sociales, ni tan solo la familia los amigos, el trabajo o nuestras inquietudes. El mundo es mucho mas, siempre sorprendente, siempre nos pone a prueba. Como dijo el poeta francés  Paul Eluard: Hay muchos mundos pero están en este.

Gustavo Cuervo. Navacerrada 1 Noviembre 2026

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