Bélgica acoge la sede del Parlamento europeo, las decisiones de la Unión «se cuecen» entre las piedras de Bruselas, capital de un país lleno de historia y llano pero también con una región de rutas míticas.

El Reino de Bélgica (Koninkrijk België en neerlandés, Royaume de Belgique en francés y Königreich Belgien en alemán) a caballo entre el límite cultural entre la Europa germánica y romance, está lingüísticamente dividida. El 60% de su población, en la región de Flandes, habla neerlandés, mientras que cerca del 40% habla francés, región de Valonia, y Bruselas-Capital. Desde finales de la Edad Media hasta el siglo XVII, fue un floreciente centro de comercio y cultura, y después lugar de muchas batallas entre los poderes europeos, por los que se gano el apodo de Campo de Batalla de Europa. El final del siglo XX y el comienzo del XXI consolidaron a Bruselas como la oficina central de los poderes políticos europeos aglutinando un gran número de instituciones paneuropeas.

Un viaje en moto por Bélgica ha de tener por objetivo la visita de las históricas y artísticas ciudades del país. Veinticinco kilómetros al norte de Bruselas Amberes (Antwerpen) es una bella ciudad que conviene visitar con calma. La segunda de Bélgica y su gran puerto comercial, también conocido por ser la ciudad de Rubens. La «Ciudad del Escalda», que, junto con el Meuse y el Rhin forman el mayor estuario de la Europa occidental. Amberes es una parte esencial de un enorme complejo de puertos, y centro mundial del procesamiento del diamante. Posee un rico centro cultural y mucha animación nocturna. En 1532 inauguró la primera Bolsa de Europa y su corazón es una espléndida Plaza Mayor, rodeada de casas gremiales del siglo XVI y XVII. El Ayuntamiento, estilo de construcción flamenco y cinco catedrales más un ambiente señorial que se cita en excelentes restaurantes dan carácter a la ciudad. En el sur-oeste y conectada por autopista Lieja (Liege) ofrece al visitante una ciudad episcopal milenaria, a la orilla del río, el Mosa. El palacio de los Príncipes-Obispos es el edificio gótico civil más amplio del mundo. Lieja es una ciudad estudiantil burbujeante, que rebosa de cafeterías, y la constante animación. Al sur de Lieja se encuentra la zona más atractiva del país para montar en moto. Tres carreteras de montañas llevan por distintos lugares hasta La Roche Localidad dominada por impresionantes ruinas medievales y ubicada entre las laderas pobladas de árboles del valle del río Ourthe, La Roche-en-Ardennes también fue testimonio de la ofensiva de las Ardenas en diciembre de 1944.y un par de ellas mas hasta Bastogne. Bastogne es la ciudad símbolo de la heroica resistencia a la ofensiva de Von Rundstedt, que ha quedado inscrita en la historia como batalla de las Ardenas. Fue en Bastogne donde se inicio el camino hacia la libertad. Además de sus emocionantes museos y monumentos conmemorativos, la ciudad propone una destacable iglesia románica, la de Saint Pierre, superviviente de todas las guerras. Las carreteras nombradas como N-633 y Spa Francorchamps donde se sitúa el mítico circuito belga y después N-651 y N-89 te llevan por la mejor naturaleza belga.

Justo en el otro extremo del país Brujas completa la corona de perlas históricas arquitectónicas de Bélgica. Un paseo por Brujas es un viaje al pasado, un cuento de hadas hecho realidad. Las vistas de sus canales, sus edificios históricos, su aire romántico, Las murallas, torres y puertas de acceso a la ciudad medieval se conservan prácticamente intactas. La Plaza Mayor, circundada por espléndidas fachadas como las del Palacio Provincial, el salón de los tejidos o » De Lakenhalle» y el imponente monumento conocido como Atalaya, símbolo de la libertad y de la autonomía de Brujas, ponen punto final a este país de fascinantes ciudades.

 

RUTOMETRO: Bruselas-Amberes ( Antwerpen )-Lieja-Spa-La Roche-Bastogne-Dinat-Charleroi-Bruselas.