Encuentro BMW K en Suances

España es un mercado maduro en la moto de ocio y una de las muestras es la proliferación de clubs, y eventos exclusivos para motos históricas. Los modelos K de la marca BMW se reunieron en Suances (Cantabria) para recordar lo fácil que se rodaba con ellas hace ya varios decenios por las carreteras de Europa.

Convocados por Salvador Illa y con una impecable organización, mas de 50 unidades de motocicletas BMW modelos K en sus versiones 75,100, 1100 y 1200 se dieron cita en la preciosa villa de Suances Cantabria para vivir días de fraternidad y compartir recuerdos en torno a las pluricilíndricas germanas.

Corría el año 1983 cuando BMW puso en el mercado una moto revolucionaria; la K100. BMW se había considerado hasta entonces como una marca muy tradicional, poco innovadora, aunque en realidad históricamente siempre estuvo evolucionando todos los aspectos de las motos en cuanto a suspensiones, transmisiones chasis y complementos. Todos, en la afamada musicalmente década de los ochenta, asociaban al fabricante germano con un motor bicilíndrico opuesto flat twin, su muy representativo motor boxer. Un clásico. Nadie podía esperar que, de repente, presentara una moto de cuatro cilindros con inyección, refrigeración liquida y para diferenciarse de todos los entonces poderosos fabricantes nipones su motor no tenia los cuatro cilindros verticales ni en V ni mas o menos inclinados, “los tenía tumbados” horizontales al suelo y alineados a lo largo de la moto. Rendía 90 CV con una configuración completamente inédita que, según cuenta la leyenda, tuvo su origen en un automóvil utilitario europeo que era, el que disponía de esta singular estructura con el fin de ahorrar espacio bajo el capot. Los carburadores estaban en su proceso de extinción, la inyección electrónica se impondría en el futuro y BMW lo sabía por su gran experiencia en automóviles, al igual que los sistemas de frenos ABS, que las K fueron las primeras motos del mundo en utilizar. Para acabar de distinguir su nueva moto el motor sería auto-portante (hacia las veces de parte del chasis) y tendría un tubo de escape cuadrado y en las K 75 triangular.

Demasiados cambios para los tradicionales bemeuvistas y muchas novedades para el mundo de la moto en general. Aquella nueva disposición fue evolucionando y teniendo diferentes ramas familiares a lo largo de 22 años. De la original K100 (1983) hasta la ultima K 1200 GT (2005) la familia se diversificó en dos ramas principales 100/1100/1200 de cuatro cilindros y K75 tricilíndricas. En las grandes de cuatro cilindros, las series S, RS, RT,LT y GT multiplicaron la oferta y por añadidura las K75 que tuvieron versiones básica C, S, y RT. Mas de una década después (2016) apareció la K1600 con seis cilindros aunque este modelo no tuvo presencia en la reunión de históricas, demasiado moderno.

Las K también compitieron en resistencia con un prototipo diseñado por el genial ingeniero Antonio Cobas, que consiguió el campeonato de España de resistencia en 1985 y sobre todo fueron las motos preferidas por las autoridades para funciones de patrulla y escolta por sus resistencia y fiabilidad. Los policías y gendarmes de medio mundo decían que la mejor moto que habían tenido fue la K75 RT, que no era la mas rápida, ni la mas estable, ni la que mejor frenaba, pero era una moto absolutamente irrompible siempre dispuesta para el servicio con solo apretar el botón de puesta en marcha.

De todas las versiones K la mas revolucionaria fue la K1 de 1988. Todo un ejercicio de estilo del fabricante alemán. Casi completamente carenada incluida la rueda delantera generoso colín con guantera, frenos ABS, colores espectaculares y auto limitada a 100 CV se convirtió en un icono de la marca y hoy es uno de sus modelos mas deseados por los coleccionistas. Las K1 estuvieron muy bien representadas en la reunión con varios modelos y en todos los colores originales.

TODAS LAS K EN CANTABRIA

Prácticamente todas las versiones y modelos de las BMW K se dieron cita en Suances a finales de Junio 2026 para compartir no solo recuerdos, también una preciosa y larga ruta por los Picos de Europa. Primero un poco por la costa pasando por el exterior de pueblos tan bellos y monumentales como Santillana del Mar y Comillas y a continuación hacia el interior por el recién terminado de reformar y asfaltar desfiladero de la Hermida. Este cañón, sin duda uno de los mas largos e impresionantes de toda la cordillera Cantábrica se encuentra actualmente impecable. Nuevo asfalto y trazado ampliado. Una gozada imperdible para cualquiera que disfrute conociendo rincones insólitos de España. En Potes comenzó la ascensión a otro de los pasos de montaña míticos. El puerto de San Glorio, donde casi en la cima hay que parar para hacerse la foto de rigor en el Mirador del Corzo.

He pasado decenas de veces por aquí pero nunca había visto tantas motos en ambas direcciones disfrutando de la calurosa primavera cántabra. Alguno aun subimos un poco mas, hasta el mirador del Oso en el collado de Llesva, al que se llega por un corto desvío que nace en el mismo puerto de San Glorio.

Hasta Riaño por la comarca de Tierra de la Reina, la carretera es menos retorcida aunque sin dejar de tener curvas continuas. La vuelta hacia el sur desde Riaño por el puerto del Pontón y el desfiladero de los Beyos por el que corre el río Sella. Otro grandioso espectáculo natural, en el que la naturaleza envuelve al viajero y en este caso a la caravana de las K,  cuyo característico silbido rebotaba en las próximas paredes. Como no podía ser de otra manera una fabada asturiana esperaba a los participantes en Covadonga y el tranquilo regreso hacia Suances por el no menos espectacular desfiladero del Cares.

Una larga ruta de 350 km de curvas sin descanso en la que ninguna de las ya muy veteranas motocicletas tuvo que necesitar asistencia. Las K participantes muchas con mas de 40 años de vida siguen demostrando su fiabilidad. Participantes de diferentes comunidades españolas, pero también de Portugal, Francia, Alemania y hasta Ucrania hicieron de esta cita una reunión realmente internacional.

Las reuniones de motocicletas clásicas demuestran que la afición española ya cuenta con muchos decenios de pasión y ahora que algunos de los grandes fabricantes empiezan a cumplir su siglo de historia los clubs de marca y modelo españoles tienen ya carta de identidad propia y reconocido prestigio internacional. Este es el caso en BMW de los Clubs K y BMW R 90 S.

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