2 motos, 3 países, 4 días, 30 puertos, 2500 km y más de 5000 curvas. Cap. III

Pirineos Atlánticos.

Nada como abrir la cortina de tu habitación y descubrir una mañana radiante. Después un buen desayuno para acumular fuerzas para casi todo el día y, carretera y manta. Son esas cosas pocas sencillas las que nos hacen felices a los motociclistas. Nuestros amigos Manolo y Elena de Bocalé, lo saben bien, y se quedan con ganas de acompañarnos en nuestra ruta. De rabia Manuel se baja al garaje y frota su R-90 S a la espera de poder escaparse unas horas de la recepción de su hotel y poder sentir, como tantas veces, la libertad de conducir una moto y más si es una clásica y por los Pirineos.

Nuestras motos BMW R-1200-GS y K-1600 -GTL se ponen en marcha con solo rozar el botón. Uno no puede por menos que recordar viejos tiempos, cuando las motos se quedaban en la calle toda la noche en invierno (marzo aún es invierno) y apretabas el botón de arranque con temor a oír un decepcionante clic de batería arruinada, o un doloroso giro del motor de arranque incapaz de poner en macha el bóxer. Y aún un poco antes cuando como por costumbre te subías en el cilindro izquierdo y con la pierna derecha buscabas el p.m.s. ( punto muerto superior ) de uno de los cilindros para dejar caer todo el peso y la fuerza posible sobre la palanca de arranque para que aquellos se pusiera en marcha. Eran otros tiempos. Ya no hay que tirar del aire, hacer girar el motor con ayuda del pedal… que antiguo soy, o es que ¿desde que las motos tienen inyección todo ha ido mucho más deprisa? Un poco ambas cosas.

Salimos de Sallent de Gallego y la carretera por España se aleja un poco de las altas cumbres pirenáicas para pasar por Jaca siguiendo la N-240. Es esta  la carretera que marca el principal ramal del Camino de Santiago Francés, que precisamente tiene uno de sus tramos de entrada en España por el puerto de Somport que viene directo hasta Jaca. Seguimos un poco más adelante y pasamos por Puente la Reina de Jaca y aun más allá, al ver el caserío del pueblo de Bardún aupado sobre la colina dominando los campos cerealistas, dejamos la N-240 y tomamos dirección norte de nuevo hacia las montañas en busca de nuevos puertos. Seguimos el rio Veral que corre por el valle de Ansó, el último de los valles oscenses justo antes de entrar en la Comunidad Foral de Navarra. La carretera muestra un mal estado. Rota en muchos tramos recomienda  poner la posición confort en las suspensiones de la BMW K-1600 GTL, y el modo tracción en rain y además tomarse las cosas con calma. En cambio la GS parece estar en su territorio, la grava, las curvas cerradas, el sube y baja continuo incluso el paisaje de la estrecha hoz de Viniés parece que juegan su favor. Mientras en la primera, especialmente si uno ha pagado los más de 20.000 euros que cuesta la lujosa GTL, rueda pensando si una china dañará un faro o si la pintura se arañará con tanto rebote de piedrecitas, la verdad se sufre. Sobre la mala carretera con la GS sin embargo se te dibuja una sonrisa en la cara, aun mas cuando desconectado el control de tracción y ABS se puede hacer derrapar la rueda trasera sobre la grava a la salida de cada curva cerrada notando esa única sensación que se tiene cuando se conduce una moto de campo. Si queréis seguir manteniendo la prudencia pues dejas conectados los sistemas TCS y ABS y no tendrás nada que temer al dar gas violentamente a la salida de las curvas, pero a cambio deberás prestar mucha atención en las frenadas sobre grava. Con el ABS conectado no te caes, y frenar frena, pero parar no para como lo haría sin sistema antibloqueo. Al dejar de morder las pastillas sobre los discos soltando el ABS la distancia de frenado sobre grava es bastante más grande pero mucho más segura especialmente para los inexpertos en off road. La Hoz de Viniés es una de las más espectaculares de los Pirineos que se puede atravesar en moto. Estos desfiladeros típicos del pre-pirineo oscense son realmente estrechos y bellos. La A-1602 acaba por enlazar con la carretera A-176 que se encuentra recién remozada y reasfaltada. Curvas enlazadas rápidas durante 10 km hasta Ansó. Aunque a la GTL le cueste tomar ventaja se siente mucho mas en su terreno, al menos ambas vuelven a redondear bien los perfiles de los neumáticos. En Ansó un café. Un pueblo tranquilo, para sus habitantes jóvenes demasiado tranquilo, que como todos estos pueblos de pirineo oscense permanecían aislados durante prácticamente todo el invierno hasta casi los años 70 del pasado siglo. Era tal su aislamiento que todos generaron unas características  etnográficas diferentes incluso vocablos particulares. La estructura de su casas y especialmente de sus chimeneas es bastante notable, pero también el sabor de sus quesos y especialidades culinarias. Echo, Ansó y los próximos valles navarros de Roncal y Salazar todos merecen una detenida visita.

Tras el ligero descanso de nuevo a la moto. Los 10 km hasta Ansó ahora en subida son aun más divertidos que a la venida. Cambiamos de Comunidad y ya van tres (Cataluña, Aragón y Navarra) y otros tanto países España, Francia y Andorra. Esta vez es el río Gardalán afluente del Esca el que nos lleva por una ruta sube y baja con muy poco tráfico y curvas muy variadas en su principio bajo un grandioso bosque de pinos hasta el valle de Roncal. Por este enfilamos el norte por Na-137 buscando el Coll de la Piedra de San Martín y de nuevo la frontera con Francia. Es este un puerto que presenta tres tramos bien diferenciados. Al principio desde la parroquia de Arrakpo una subida suave de semi-rectas  que acaban en cinco horquillas respectivamente para remontar la primera ladera. Desde arriba una bonita vista panorámica del valle en su tramo superior que aquí es singularmente amplio. Se pasa por el portillo de Eraice y se entra en una zona de rocas. La carretera resulta muy revirada, casi diría dramática en tan pedregoso paisaje. Los espeleólogos tienen por esta zona muchas de las mejores y más inexploradas cuevas del Pirineo en lo que está considerado el laberinto kárstico más grande de la cordillera. Los ganaderos celebran aquí cada primavera el rito de las tres vacas, una centenaria tradición por la que los vaqueros franceses entregan tres terneros a los españoles por la utilización de sus pastos. Un rito hoy folklórico, pero que en su momento sirvió para firmar la paz entre los ganaderos de la zona. Hoy también los esquiadores están felices, un día radiante aunque bastante frio y buena nieve en la estación del lado francés. La carretera presenta prácticamente en la frontera de los dos países un giro completo de 360 grados. Si, uno de esos pocos sitios donde a base de una vuelta como si de un garaje se tratara la carretera gana altura entre las rocas.

Entramos otra vez en Francia. Las posibilidades son múltiples como siempre en todo el Pirineo. La más estrecha y complicada es la D-113 que arranca en el mismo puerto de Soudet, y se dirija directa hacia poniente. Nosotros elegimos la más tranquila D-132 penetrando más en Francia. El pre-pirieno francés es más verde que el español, con mas pueblos y por tanto más tráfico, rotondas y cruces. Te descubre un paisaje dulce, el relajado mundo rural con su ganado sus parcelas valladas, la torre de sus iglesias asomadas tras cada loma marcando el centro del pueblo,  y las carreteras de suaves curvas enlazadas atravesando una tras otra sus comarcas.

Superamos un nuevo puerto el Col de Burdín, apenas una tachuela acostumbrados a los puertos pirenaicos y alcanzamos San Jean de Pied de Port. Esta es una de esas coquetas poblaciones francesas de estructura y fisonomía medieval, aunque decorada hoy con todo lujo de detalles, macetas de floridas plantas, colores cuidados en puertas y ventanas y tranquilos cafés, restaurantes y rótulos alegóricos al Camino de Santiago. Era esta la última gran población francesa antes de que los peregrinos europeos iniciaran el ascenso del puerto de Ibañeta. Es pueblo para recorrer a pie, dejándose seducir por sus retorcidas callejuelas por sus terrazas asomadas a los canales que enfilan los cuatro arroyos que por aquí confluyen y el aroma de una primavera anticipada.

Entramos de nuevo a España pasando por Arneguy, apenas un puñado de casas donde grandes carteles publicitarios anuncian ajos y productos típicos gastronómicos españoles. Valcarlos marca el comienzo de la ascensión al puerto. La GS vuelve a demostrar que es mas moto de carretera revirada que de sendero off road. Que fácil resulta de llevar el bóxer ascendiendo. Siempre es noble, no puedo negarlo este bicilíndrico siempre me sedujo, y aunque parezca difícil llega a rozar en algunos virajes, no lo es tanto. Trasmite seguridad, aplomo, facilidad de conducción gracias a su gran manillar; apretándola se nota que el cardan no es una cadena con algunas torsiones de su parte trasera, pero de verdad, siempre he dicho que hay que saber llevar muy, pero que muy bien una R para dejar a una GS atrás en un puerto de montaña. Son las nuevas naked deportivas de última generación como las Husqvarna, Ducati y Aprilia las que más asemejan a una GS que sigue bien calificada incluso en sectores de la moto que ni siquiera se habían creado cuando BMW, agobiada por las marcas japonesas creo este concepto ( te recomiendo el articulo https://www.gustavocuervo.es/el-origen-de-la-bmw-gs/). La más completa y polivalente maxitrail, la mejor moto de carretera de BMW… son algunas de las frases publicadas en prestigiosas revistas especializadas que se ha ganado esta saga de GS en su ya dilatada historia. La GTL vuelve a “tirar de motor” para salvar los muebles en este tramo, hacen falta más manos para llevarla deprisa y cada vez noto más como le penaliza la posición de conducción con respecto a su hermana la GT que ofrece una posición mas de moto y menos de sofá. La ascensión al puerto de Ibañeta desde Francia es algo que debe figurar en toda transpirenaica, ya que el descenso hacia Roncesvalles apenas son un par de curvas más una horquilla las que te dejan junto al santuario. En uno de los hoteles para peregrinos paramos a comer. Navarra es lugar donde resulta difícil elegir, pues la gastronomía es sencillamente exquisita y el amor por los fogones una constante en cualquier restaurante. Josep y yo nos despachamos un trucha a la navarra y unas costillas de cordero lechal más una ensalada de queso. Todo ligerito para seguir dando gas por el territorio foral.

Arrancamos de nuevo en dirección a Pamplona, cruzamos un par de bellos pueblos de caseríos tradicionales y nos metemos en el puerto de Aurizberri y después el de Erro. Hoy es sábado y los aficionados navarros han salido a hacer unas curvas, así que nos encontramos con grupos por la carretera. Por los amplios espejos de la 1600 veo acercarse una Ducati, busco la opción sport en la gestión de motor. No me puedo resistir y aprieto el ritmo. Al principio mi eventual amigo y perseguidor se sorprende y mantiene una amplia distancia. Un par de kilómetros de curvas más adelante se pega a mí como un sello. ¡ Hora de divertirse ¡ eso sí, sin perder nunca de vista que estamos en carretera abierta al tráfico. Enlazamos varios kilómetros a buen ritmo. Para mantener la distancia noto que tiene que aplicarse en la salida de las curvas. El motor de la BMW arrasa de nuevo por nobleza y potencia empujando sin necesidad de utilizar el cambio. A cambio en frenada y dentro de la curva tiene que esforzarse, pero para no pasar al “mastodonte” que le precede con su música estereofónica.

Cuando el control de tracción me avisa que ya me estoy pasando al acelerar inclinado y el ABS pulsa en la entrada de cada curva ha llegado el momento de dejar de jugar. Hasta luego amigo, me adelanta y se va. Seguro que con los amigos contará como una hipertouring de seis cilindros también puede ser divertida en curvas.

Antes de llegar a Pamplona tomamos de hacia el norte, de nuevo hacia las montañas.  N-138 Collado de Urkiaga y de nuevo entrada en Francia. Nos sorprende un tramo en obras de esos que se han llevado el asfalto y han dejado solo la tierra, la GS vuelve a dominar aunque el tramo es corto. Seguimos en toda su longitud el Valle des Aldudes. Una preciosidad, hasta Sant Etiene de Baigorry donde la noche empieza a acecharnos. Cuando alcanzamos la D-918 la vía rápida que nos llevara hasta Sant Jean de Luz ya en la costa cantábrica es casi completamente de noche, y… empieza a llover con fuerza.  Demasiados días sin lluvia, no nos podíamos librar y menos aún en el pirineo occidental, el más húmedo, por el que entran los frentes del Atlántico. De nuevo recurro a la electrónica, selecciono en el menú, el modo lluvia y en suspensiones confort, cuanto más suave todo mejor con la tromba de agua que está cayendo, y además enciendo todas las luces y la calefacción de asiento y puños, adapto la altura de la pantalla hasta ver justo por encima. Total un ratito apretando botoncitos para ir lo más cómodo posible. Si no los tuviera ni pensaría en ellos pero teniéndolos… usémoslos todos.

Con la noche cerrada llegamos a Hondarribia (Fuenterrabia). Hotel y a comer pinchos. Un sábado por la noche con gran ambiente. Ricos no riquísimos, tan solo por la calidad de sus pinchos ya sería más que suficiente motivo para hacer una visita al país vasco, a cualquier parte del país vasco, donde comer bien es parte fundamental de su cultura y estilo de vida, igual que su lluvia.

Toda la noche lloviendo, ese txirimiri, calabobos, orvallo… y otros muchos nombres que adopta la lluvia fina y persistente característica de la cornisa cantábrica. Volvemos a tener la suerte con el clima que nos ha acompañado todo este viaje y cuando salimos el domingo temprano no hace sol, pero el suelo está ya casi seco, y sus rayos empiezan a abrirse hueco entre las nubes. Nada mejor que seguir por la costa y subir otro puerto mas, el Jaizkibel, desde donde tendremos la magnificas vista del Mar Cantábrico, El océano se abre despejado hasta el infinito ante nuestros ojos. Cuatro días antes estábamos en el Mediterráneo, sin duda la mejor manera de acercarse hasta San Sebastián.

Tengo claro que debemos acabar en otra montaña, el monte Igueldo desde el que se domina toda la playa de la Concha y gran parte de la ciudad de San Sebastián, pero antes quiero enseñarle a Josep uno de mis pueblos preferidos de Guipúzcoa, el viejo pueblo de Pasajes de San Juan. Como es domingo por la mañana está muy tranquilo esperamos el semáforo que regula el paso por debajo de las casas, si, por debajo de las casas y llegamos hasta el fondo de este precioso pueblo. Es justo en la estrecha bocana del puerto de Pasajes donde hacemos nuestras penúltimas fotos. A veces he visto entrar por aquí buques de gran tonelaje y en verdad impresiona la estrechez de la bocana que se abre posteriormente en el abrigado y muy activo puerto de Pasajes. Hoy solo navegan por aquí el pequeño taxi marítimo que comunica las dos orillas y unas traineras entrenando.Un poco de conducción urbana por San Sebastián a esa hora que los donostiarras salen de paseo dominical por su señorial ciudad y la ascensión hasta el monte Igueldo. El viaje transpirenaico llega a su fin. Allí asomados al mirador con la Isla de Santa Clara a los pies decidimos continuar juntos hasta Pamplona por la autopista. A la salida paramos a tomar un café y despedirnos. En el área de servicio estacionamos junto a dos BMW R-1150 RT de la Guardia Civil. Los agentes almuerzan tranquilos. Entablamos conversación con ellos sobre el tráfico y sus reglamentos, sobre la complicada situación actual a que están sometidos los agentes del cuerpo de vigilancia de las carreteras, pero que sobre todo también son moteros. Unos profesionales presionados sutilmente a recaudar a veces aun por encima de mejorar la seguridad como es su deseo, otra de las consecuencias de la crisis.  Josep regresa hasta Girona por Zaragoza, Lérida y Barcelona, por autopistas y autovías yo regresaré a Madrid por Soria, y Segovia olvidándome de las autovías, siguiendo la muy querida N-110 para finalizar pasando el puerto de mi casa. El puerto de Navacerrada del que saboreo cada curva, no por conocidas menos emocionantes. El navegador descuenta al mismo ritmo que el cuentakilómetros suma. No quiero que se acabe, han sido tres países, cuatro días, 30 puertos, 2500 km y más de 5000 curvas sobre dos motos muy diferentes, sobre dos motos entre las que resulta difícil elegir. Yo me quedo con las dos. ¿Y tú?

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  1. 2 motos, 3 países, 4 días, 30 puertos, 2500 km y más de 5000 curvas. Cap. II | Gustavo Cuervo - 11 abril, 2012

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