“LOS FANTASMAS DE MAURITANIA ME AGARRARON” #relatosmoteros

Victor Rivera, me crié de pie en una Derbi Variant entre los brazos de mi madre. En lo deportivo, comencé a montar en moto en la adolescencia, haciendo motocross, enduro y rallies. Gané varios regionales y llegué a correr 5 Dakares, el último ya retirado ayudando a Nicola Dutto, piloto paralítico ¡en moto! Tras romperme la espalda entre Nema y Tombouctú en el Dakar 2007 y saber agradecer la segunda oportunidad de que podía mover las piernas, me propuse recuperarme y ser campeón del mundo al año siguiente. Así lo hice. Tras la retirada, años después lo retomé, al emocionarme cuando descubrí que el Intercontinental Rally, volvía a pasar por las rutas del Paris – Dakar de antaño (suspendido en 2008 y exiliado a Sudamerica) Después de eso, me dedico a viajar por el mundo, conociéndolo, ya que en mi época de piloto viajé pero no ví ni experimenté lo que me habría gustado por la existencia de la competición.

Almeria – Dakar 2013 Intercontinental Rally, entramos a Mauritania. BOU LANUAR – AKJOUJT – NOUAKCHOTT

Mauritania es pobre, muy pobre. Mauritania es cruel, muy cruel. Mauritania no tiene piedad, por muy preparado que vengas y muy fuerte que seas te lo quita todo de un zarpazo sin que te des cuenta. Raro es el año que no se lleva a algún compañero…

A las 4 suena el despertador, me levanto de un brinco lo apago, voy al “baño” y al volver a mirarlo veo que ¡son las 4! debería haber sonado a las 5, pues una hora más de descanso…

A las 5 me visto, algo a la boca para desayunar y carretera hasta el inicio de la especial.

Sueño, mucho viento y con arena, tormenta de arena.

Empieza a clarear, no se ve el sol pero salimos sin apenas visibilidad, con los granos de arena abrasándonos, hasta la yema del huevo llega a entrar según un dicho mauritano.

La etapa va a ser dura, muy dura, durísima. Tanto que nos obligan a llevar 5 litros de agua, comida y recomiendan que hasta saco de dormir.

Sueltan a los coches supervivientes en categoria “Race” antes, para que vayan haciendo camino, a las motos después, salgo el 19, eso quiere decir que tendré 19 minutos menos de luz que el primero en salir cuando llegue la noche.

Unos kilómetros de fuera pista y decido anticiparme a un cambio de rumbo, girando antes de la cuenta, me sale bien, encuentro una pista y veo a 3 coches que vienen de frente, yo voy bien y sigo hasta otro cambio, y llego al CP 1, siempre entre penumbras. 

Sólo habían pasado 2 motos, llanuras, fuera pista, hierba de camello, algún cordón de arena… Así hasta el CP 2, comienzan las dunas y alcanzo a un checo con una 690 rally, atascado pero saliendo ya, me hace OK con el pulgar y sigo, sólo llevo uno delante.

La arena engullía la moto, no se pasaba por encima de las dunas, sino que se entraba, las ruedas ni se veían, la moto más de un metro enterrada, se quedaba recta, no podía ni tirarla al suelo para que emergieran las ruedas, y yo hundido hasta las rodillas y quitando arena con las manos de al lado de las ruedas para poder tirar la moto y salir de allí.

A la segunda vez que me paso eso decidí que aquello era imposible, que me iba a costar un mes, que se me acabarían las fuerzas…

Cambio de táctica, rodearé los cordones de dunas, pero nunca acababan así que corregí el rumbo y a buscar el paso más suave, algún que otro atasco más y el motor sufriendo mucho, paro para que descanse la moto y se enfríe, bebo, como, hago “gestiones” y veo que ¡casi no tengo gasolina!

Por el viento en contra, el suelo blando y las dunas huecas se ha disparado el consumo, los fantasmas aparecen…

¿Podré llegar al CP 3 donde hay gasolina?

¿Pasará alguien por donde me quede tirado?

¿Llegarán a pasar o ya se habrán quedado tirados?

¿Tendré que tirar la baliza para que me rescaten? Eso supone estar fuera de carrera.

¿Perderé la ventaja que he ido acumulando y perderé así la carrera?

Ni que decir tiene que en este entorno se teme por la vida misma, morir deshidratado no es raro, aquí no hay NADA salvo arena, y ahora hay tormenta, no se ve el sol y hasta me sangra la nariz de respirarla.

Los fantasmas de Mauritania me tienen agarrado…

Continúo suave, muy suave, salgo de la zona de dunas, ayudo a avanzar a la moto casi sin acelerar, con el pensamiento, me encuentro con el que llevaba delante, Julián Merino, uno de los 4 hermanos que están en carrera, 3 en moto y uno en coche.

Me pongo a su lado y le hago señas como que tengo poca gasolina y continuo detrás suyo, al rato la moto se me para.

Creía que me quedaba la reserva pero ¡está seca, no hay nada! En un segundo ya pienso mil cosas, me imagino quitándome equipo y corriendo sin las botas hasta el control de paso, quedan 8 kilómetros y soy capaz.

Julián se da cuenta y da la vuelta, ufffffffffff que alivio, me quita de encima a los fantasmas y me da un litro por el que habría vendido mi alma, si no llega ser por Julian, quien sabe lo que habría sido de mi.

Mientras me preparo para reanudar la marcha arranca y ¡se va en dirección contraria! A mi moto aun no le ha llegado gasolina al carburador y no arranca, yo allí mirando como un tonto como se aleja.

Al poco se da cuenta y ya vuelve. ALELUYAAAAAAA llegamos al CP con repostaje en medio de la nada, un camión y dos personas de la organización, estamos salvados, gasolina y hasta el final, por pistas rápidas.

Tras acabar la etapa, teníamos un enlace por asfalto y luego nos adentrábamos para acampar en medio de ningún sitio, al llegar a las coordenadas solo estaba el vehículo de la organización y un toldo, bajo la tormenta de arena claro, alrededor dunitas de 2 metros de altura plagadas de militares armados hasta los dientes, uno en lo alto de cada duna haciendo guardia siempre.

A parecer somos un caramelo para Al Qaeda y por eso nos protegen.

Bien, algunas motos fueron llegando muy poco a poco, con cuenta gotas, coches no llegaban…

Pasaba el tiempo y las caras de la organización y asistencia eran un poema, preocupadísimos porque la gente estaba en las dunas y ya era de noche LA CARRERA SE HABÍA ROTO.

La organización anunció que el briefing, que debía celebrarse a las 20 se posponía para las 8 de la mañana para decidir que hacíamos.

Por la mañana nos dijeron que mucha gente había dormido en el medio de la etapa y que les daríamos tiempo para salir de allí, que estaban rescatando participantes y que la nueva etapa se acortaba y salíamos a las 11, pero a las 11 faltaba mucha gente, los iban a ir mandando por carretera a Nouakchott.

Salimos los supervivientes, todos a la vez tipo motocross, salieron todos rectos y yo me desvíe buscando la pista por la que llegue el día anterior.

Seguí a mi marcha y al cabo de unos kilómetros estaban todos detrás, tras un control decidí dar un amplio rodeo para no pasar por un pueblo y me destaqué.

Continué a mi ritmo conservador y me adelantaron algunos pero en los cambios de rumbo se despistan y al final, llego a meta, no había llegado nadie

Fue todo plano por pistas a veces duras, a veces arenosas, tramos entre vegetación y unos 100 km dentro de un río de arena de suelo blanco y que parecía que tenía brillantina.

El campamento era en la misma playa, de arena blanca y conchas, con sombrillitas de paja y hamacas de madera, ¡parecía el Caribe!

Que calor, ropa fuera y al agua, que fresquita, que buena, que placer.

Comida en el chiringuito, siempre rodeados de militares por supuesto y descanso mientras llegaban los demás.

Las noticias fueron que de momento no se hace briefing y que damos tiempo a la gente para ir llegando.

¡¡¡AÚN HAY GENTE EN LA ETAPA DE HACE 2 DIASSSS!!!

A las 8 del día siguiente darán noticias nuevas…

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