Escribir en una revista de motos es más fácil de lo que creéis. #relatosmoteros

Mi Africa Twin, compañera de casi 30 años.

Juan Muñoz: Me gustan las motos desde que tengo uso de razón o desde que la vida me sonrió tomando prestada la Puch Minicross de mi hermano mayor. Desde 1988 formé parte de la redacción de Motociclismo, en 2003 fui el subdirector de la revista y desde 2006 dirigí Motociclismo.es hasta 2016. Ahora colaboro con Moto1Pro y Club del Motorista. Sigo profundizando en los conocimientos de Internet en diversos proyectos grandes, pequeños y medianos.

Estos días de confinamiento en casa están sirviendo para que reflexionemos un poco y para que echemos la vista atrás, para que veamos de dónde venimos. Ha coincidido con una llamada de Gustavo para preguntar si estamos todos bien y con el ofrecimiento de escribir un relato, una anécdota que pueda contribuir a pasar un buen rato a todos los que estamos en casa.

Jovencito haciendo el chorra con la Cota 80.

Ir en moto, aunque sea a comprar el pan, es una fuente inagotable de anécdotas, bien lo sabéis. Si además de ir en moto, compartes redacción con un grupo de personas que van en moto, pues todavía más, y eso fue lo que me pasó a mí en todos los años en los que estuve trabajando en la revista Motociclismo. No hubo día en el que no pasase algo, afortunadamente casi todas cosas buenas, aunque alguna mala o muy mala también sucedió.

Hoy me ha dado por recordar el primer día que pisé esa “santa redacción”, que para mí era lo más a lo que podía aspirar un estudiante de tercero de periodismo, con poco más de 20 años.

Mi familia pasaba los veranos en Cercedilla, un pueblo de la sierra de Madrid que tiene la fortuna de estar próximo a las montañas. Allí los veranos se hacían inmensos y pronto descubrimos que en moto eran más divertidos. Las motos, ya lo sabes, hace que las personas nos juntemos y el punto de unión de las motos en este pequeño pueblo serrano era uno de los talleres que había, Motos Alfa. El ambiente allí era excepcional, se hablaba de motos y entre sus clientes y amigos había algunas personas muy peculiares como Dennis Noyes, que cuando estaba en Madrid alquilaba una casa en un pueblo cercano, en Miraflores, César Agüí siempre en busca de alguna solución y de conocimiento para su última moto de carreras, o Paco Callejo, que por aquellos días era probador de la revista Motociclismo, y Rubén del Río, que hacía pruebas de motos de trial, entre otros. Yo por aquel entonces ya era un gran aficionado al trial, había tenido una Montesa Cota y en 1988 contaba con una Merlin Fius Evolución 1.

Visita de Marc Coma, un día cualquiera en la redacción de Motociclismo.

Aquel verano de 1988 Adolfo, el jefe de Motos Alfa, me ofreció trabajo en el taller para cubrir una baja que había tenido, creo. Acepté encantado, además de por el dinerillo extra que me vendría bien al acabar el verano, por aprender un poco más sobre las interioridades de nuestras queridas motos.

La Honda VFR 800, haciendo el recorrido de Alicante a Jerez anotando las incidencias del viaje para el especial Rutas a Jerez antes del GP.

Una tarde vino de visita César Agüí y como siempre se puso a hablar con Adolfo de sus motos. Siempre contaba las últimas novedades de la revista Motociclismo y de los conocidos que ambos tenían en la revista. Ese día tocaba contar que Carlos Feced, que era el redactor que se encargaba del trial, había dicho que dejaba la revista porque le había salido un trabajo fuera de Madrid. En ese momento imagino que yo estaría cambiando el aceite a una moto, y vi que era mi oportunidad de ofrecerme. ¡Estudiaba periodismo y hacía trial!

César se prestó encantado a echarme una mano y me dijo que el lunes fuera a las 10 por la redacción, que él se encargaría de hablar antes con Javier Herrero (director de la revista) para que me hiciera una entrevista y ver si podría colaborar. César Agüí, era un tío peculiar, sus conocimientos eran excepcionales, lo mismo que su persona, pero imagino que en su intrincada cabeza lo que la conversación del viernes en Cercedilla conmigo se había desvanecido en su red neuronal… como lágrimas en la lluvia.

Con Ildefonso García y Venancio Nieto, tres Honda, tres estilos y la misma decoración.

El lunes a las 10 me presenté por ahí hecho un manojo de nervios. Iba a una entrevista de trabajo y en un santuario como Motociclismo, revista que leía y veneraba desde que tenía uso de razón, junto con Moto Verde. Pregunté por César y por ahí nadie sabía a dónde había ido… Alguien de la redacción me dijo que si quería ahí estaba el despacho del Cheli, Javier Herrero.

En ese momento todo lo que sabía de Javier era que era el “jefe de la tribu” junto con Claudio Boet. Me presenté como pude, venciendo el miedo y echándole mucha cara para no parecer que era un simple estudiante de periodismo con más ganas que el pobre conocimiento que pudiera añadir a una revista como Motociclismo. Pero como ya habréis oído más de una vez, el Cheli siempre daba una oportunidad a todo el mundo… Sólo me pregunto: ¿Sabes hacer fotos? Afortunadamente sabía.

En acción en alguna prueba del Campeonato del Mundo de Trial.

El primer artículo que publiqué en Motociclismo fue sobre el trial-excursión, que era lo que habitualmente hacíamos por la Sierra de Madrid a finales de los 80. El Cheli pronto me mandó a hacer algunas carreras del Campeonato de España de Trial, recuerdo los nervios de la primera entrevistando a todos los pilotos que hasta ese momento eran mis ídolos. Las recomendaciones del Cheli para hacer fotos en esta primera carrera fueron, “culo al sol y velocidad”. Luego vendrían algunas pruebas de motos, fundamentalmente de trial y poco a poco la cosa se fue liando en forma de más y más encargos.

Los viajes, inspirados por Gustavo Cuervo nos fuimos a Marruecos. En la foto con mi amigo Enrique G. Ballesteros y su DR Big, y el gran Manolo García con la Transalp. Manolo hacía el enduro en la revista.

Lo mejor de todo, el ambiente que había en la redacción el mismo de mi querido taller de Cercedilla, pero amplificado al máximo con toda una panda de locos por las motos que empezaba por el mismo Cheli, y continuaba por Claudio Boet, César Agüí, Luis Carlos Alcoba, Juan Pedro de la Torre, Antonio Cuadra, Josep Armengol, Augusto Moreno, Mike Martínez Jorcano, Gustavo Cuervo, David Pato, Manolo Pecino, José Torres Acero, Ildefonso García, José Verdejo, Manolo y José Carlos García, Santi Ayala, Mariano Urdín, Carlos Larreta… Más tarde llegarían Fede Asensio, Isra Medrano, Victor Gancedo, Oscar Pena, Pepe Burgaleta, Guillermo Artola, José Maroto, Fernando Cristóbal, David Navarrete, el “Concentrao” Miguel Ángel Fernández, Pablo Bueno, Lluis Llurba, Alvaro Gavin, Jorge Torrecillas, Luis López, Mariano Herranz, Sergio Romero, Venancio Nieto, Marcos Gil, Josechu Benavente, Chechu Lázaro, Arancha Acisclo, Roberto Ruiz Amigo, Marcos Blanco… Seguro que me olvido de muchos, pero fue el mejor equipo de pruebas y redacción de motos que ha habido nunca y del que tuve la suerte de formar parte.

Una vez Venan Nieto me dijo que para él, que le ofrecieran trabajar en Motociclismo era como si Bruce Springsteen te dijera que si quieres formar parte de la E Street Band. Coincido con el símil.

Sí, comenzar a trabajar en una revista de motos fue más fácil de lo que creéis… Allí nunca pensé que mi trabajo fuera un trabajo, más bien un placer. #nosvemosenmoto

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