VUELTA AL MUNDO BMW RIDERS. 10ª ETAPA México-San José de Costa Rica

Fecha: 21 Agosto a 2 septiembre 2006. Pilotos: L. Mulero, L. Mulero (jr), J. E. Agote, C. Brotons.

Países: Estados Unidos de México ( México D.F, Puebla, Chiapas ) Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica. Longitud: 4.000 km.Entorno: Sierras, selva tropical. Terreno: Asfalto, tierra.

Video etapa: http://www.youtube.com/watch?v=DlT3_l1CGio

Jueves, 17 de Agosto

Bueno. Pues al final ya estamos en Mèxico. Después de 12 terribles y agotadoras horas de viaje llegamos al Distrito Federal. Y la primera en la frente: A carlos le perdieron una maleta. Nos vino a recoger el propietario de Lerma Motors, concesionario de BMW en Toluca. Con su furgoneta nos llevó a todos hasta el hotel que está situado a 60 kms. de la capital. Llevábamos 26 horas sin dormir. Entre el cambio de horario, el viaje, la movida del equipaje y demás historias íbamos todos como alma en pena. Finalmente pudimos llegar hasta el hotel para disfrutar de un merecido descanso.

Hoy jueves nos hemos levantado tempranito. Un buen desayuno con las caras lavadas y bien peinaditos (los que tienen pelo) para dirigirnos al concesionario para recibir las cuatro Adventure. Lo de Lerma Motors BMW no hay palabras para describirlo. Un concesionario del nivel de los mejores de Europa. Orden y limpieza digna del mejor centro BMW Motorrad alemán. Una auténtica pasada. El dueño, Carlos Wielda, una persona maravillosa. Paciencia y generosidad por todos lados. Además hemos tenido el privilegio de visitar la factoría que hay dentro del mismo concesionario en el que se hacen los blindajes de seguridad con unas medidas de protección increíbles para todos los vehículos BMW. Es el único centro de estas características que existe en el mundo. Pruebas de balística, cristales de las ventanillas de 6 cms. (60 mm.!!!) de grosor, etc..

El precio de un vehículo blindado es el doble de su precio de venta al público. Por fin nos entregaron las Adventure. La verdad es que estaban mejor de lo que en un principio nos imaginábamos. Bien lavadas y con todo en su sitio para iniciar la marcha, aunque hasta mañana no se dará el pistoletazo de salida. Por la tarde nos llevan a una emisora de radio, 88.9 Noticias. En su programación, un magazín dirigido por un popular Eddy Warman, en el que nos hacen una entrevista. Y por la noche tenemos una fiesta recepción de bienvenida con el moto club BMW de Toluca.

De momento, buen tiempo. La temperatura muy agradable, teniendo en cuenta que estamos a 2.500 metros de altura. El trayecto que hicimos ayer noche para ir del DF hasta acá se hace por una autopista que pasa por un puerto de más de 3.000 metros. Mañana salimos hacia Oaxaca a las 8:00 de la mañana. Ya tenemos ganas de emprender ruta y afrontar con toda la ilusión del mundo los casi 5.000 kms. que nos esperan hasta San José de Costa Rica.

Viernes, 19 de Agosto

Sigue la aventura y nunca mejor dicho. Es difícil transmitir todo lo que estamos pasando, todo lo que estamos viviendo. Estas cosas sólo se aprecian en su medida si puedes vivirlas en primera persona. Las emociones, las vivencias, las sorpresas, la capacidad de sorpresa superada minuto a minuto…

Salimos del hotel tempranito. Nos acompañaron cuatro integrantes del Motoclub de Toluca, con sus GS por supuesto. Aquí es el único modelo que ves por la calle. El día salió fresquito pero radiante. El itinerario que nos prepararon nuestros colegas fue espectacular. Todo el trayecto de un verde increíble, con puertos y carreteras de montaña que nos recordaban los más bellos paisajes de los pirineos o incluso ciertas zonas alpinas. De que todo dista mucho del estereotipo que nos hemos formado de este increíble país.Nos llevaron a desayunar a una hacienda de lujo, “Las Bugambilias” en Tepoztlán, escondida de la civilización con una mesa servida con camareros vestidos de etiqueta en un amplísimo jardín de con una mesa puesta especialmente para nosotros. escondida de la civilización con una mesa servida con camareros vestidos de etiqueta en un amplísimo jardín de con una mesa puesta especialmente para nosotros. escondida de la civilización con una mesa servida con camareros vestidos de etiqueta en un amplísimo jardín de con una mesa puesta especialmente para nosotros. escondida de la civilización con una mesa servida con camareros vestidos de etiqueta en un amplísimo jardín de con una mesa puesta especialmente para nosotros. escondida de la civilización con una mesa servida con camareros vestidos de etiqueta en un amplísimo jardín de con una mesa puesta especialmente para nosotros. escondida de la civilización con una mesa servida con camareros vestidos de etiqueta en un amplísimo jardín de con una mesa puesta especialmente para nosotros. escondida de la civilización con una mesa servida con camareros vestidos de etiqueta en un amplísimo jardín de con una mesa puesta especialmente para nosotros. escondida de la civilización con una mesa servida con camareros vestidos de etiqueta en un amplísimo jardín de con una mesa puesta especialmente para nosotros. escondida de la civilización con una mesa servida con camareros vestidos de etiqueta en un amplísimo jardín de con una mesa puesta especialmente para nosotros. Seguimos ruta ya con bastante calor, atravesando poblaciones llenas de fiesta y color, para llegar a las 7:00 de la tarde a Oaxaca, una ciudad colonial, centro de cultura, tradición e historia. Nos alojamos en un hotel muy local precioso, www.casaconzatti.com.mx propiedad del presidente del Club BMW Motorrad de México, Marco Antonio Díaz. Todo fueron atenciones y un trato exquisito. Agradecimos poder ir a las respectivas habitaciones para descansar y echarnos una ducha pues el día fue muy duro. Casi 600 kms. Con mucho calor por unas carreteras de difícil manejo aunque siempre nos acompañó un paisaje incomparable. Fueron más de 11 horas encima la moto.

Una pequeña sorpresa nos amargó el día. Mientras estábamos en el bar del hotel tomando una birreta antes de salir a cenar, fuimos víctimas de un pequeño movimiento sísmico, lo suficientemente importante como para desequilibrar una de las motos que teníamos dispuestas en batería en la puerta del hotel, de manera que el efecto dominó hizo que fueran cayendo al suelo una por una. Las roturas no fueron muy importantes pero la de José Emilio quedó dañada en la piña del manillar derecho donde está el botón de puesta en marcha. El interruptor rojo de emergencia se rompió y quedó en posición off, por lo que era totalmente imposible ponerla en marcha. Algún retrovisor y algún intermitente también sufrieron las consecuencias de la caída en masa.

Tras una primera valoración decidimos dejar la reparación para el día siguiente. Una pequeña visita nocturna por la ciudad, y una cena en un restaurante acogedor pusieron fin a nuestro tercer día por tierras mexicanas.

Sábado, 19 de Agosto

Nos levantamos temprano para solucionar lo antes posible los daños ocasionados en las motos a causa del seísmo. Pudimos solucionar el tema con las manitas del Luís y la paciencia del Jordi. Salió un día radiante, ideal para visitar Oaxaca y sus alrededores. Por la mañana cogimos las motos para ir a visitar el Monte Alban, antigua ciudad maya patrimonio de la humanidad. Se necesitan horas para visitarla entera. Nosotros vimos lo que pudimos en las dos horas de las que disponíamos. Por la tarde visita a la ciudad. La verdad es que es una ciudad que no tiene desperdicio. Una maravilla su color, sus gentes, sus mercados. José Emilio, Arantxa y yo mismo nos la pateamos de cabo a rabo. La amabilidad de las gentes, fuera de lo habitual como va siendo la tónica general en todo nuestro viaje. Después de una agradable cena nos retiramos a descansar.

Domingo, 20 de Agosto

Iniciamos la ruta a las 8:00 de la mañana después de agradecer a Marco Antonio todos los detalles y la amabilidad que tuvo con todos nosotros. Nos esperaba una carretera de esas que es el sueño de cualquier aficionado. Después de unos 100 kms. de aproximación, iniciamos la ascensión a un puerto de montaña que nos tenía que llevar a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar. Paramos a desayunar en un parador, refugio de montañeros, practicantes de deportes de aventura y ejecutivos estresados. Su oferta lúdica va unida a la posibilidad de degustar unas setas alucinógenas propias de la región. Se llama “Puesta del sol” ubicado en San José del Pacífico www.sanjosedelpacifico.com .

El paisaje espectacular y al poco rato de haber empezado el ascenso, termino por convencerme, por si había alguna duda, de que la Adventure es una moto perfecta. Se acopla a cualquier tipo de terreno y no importa demasiado el estado del asfalto o de la pista. La respuesta de la moto siempre es perfecta con unos bajos de ensueño y un tirón que te quita el aliento. Cargado con las maletas, todo el equipaje y el peso de dos pasajeros la moto iba ligera como una pluma, con una fuerza y una elasticidad increíble, tumbando hasta lo imposible en cada curva, con una sensación de aplomo fuera de lo común. Fue un puerto de montaña en el que empleamos más de 4 horas entre subir y bajar, con un asfalto perfecto, sin circulación y un paisaje de selva tropical indescriptible. Terminó nuestro trayecto matinal en el Puerto Angel, una población turístico-marinera típica del Pacífico. Muy cerca se encuentra el Centro Mexicano de la Tortuga, en Mazunte, que tuvimos ocasión e visitar. Se dedican a la protección y cría de tortugas gigantes en peligro de extinción. Nos retiramos un poco del núcleo de la población para encontrar unas cabañas en la playa en la que nos dieron bien de comer y de beber por tan sólo 500 pesos (unos 6 euros por barba.!!!) después de un baño super gratificante en sus cálidas aguas. Eso si, calor, mucho calor y lo peor, muchísimo bochorno debido a la humedad típica de este clima tropical. Una siesta en las hamacas, un paseo por la playa para bajar la comida y reiniciamos la marcha para buscar algún sitio para pernoctar. Después de una hora de camino, encontramos un “entronque” (cruce) en el que hay un letrero a pié de una pista de tierra anunciando una playa escondida con sus cabañitas y sus acogedores chiringuitos. No lo dudamos dos veces. Ya es tarde y empieza a anochecer, así que encaramos nuestras Adventures hacia la pista de más de 13 kms. que nos lleva hasta la playa. No tengo palabras para contar las sensaciones vividas esta noche. Estábamos solos. Una familia indígena nos preparó la cena en un inmenso cobertizo a base de pescado, marisco, camarones, cóctel de frutas, tortas, arroz y queso fundido y un mejunje picante, muy picante. Todo esto en medio de una tormenta tropical que duró toda la noche. Dormimos en hamacas y tumbonas cobijados por el cobertizo que no dejo pasar una gota. El día había sido duro y dormimos a rienda suelta. Las 8 horas encima de la moto nos pasaron factura.

Lunes, 21 de Agosto

Por la mañana os podéis figurar. Una salida de sol de cuento, una atmósfera limpia y clara, y a falta de baños, una mar cálido y azul para nosotros solos. No hizo falta ni bañador para nuestra “higiene” personal. Después de un buen baño en sus cálidas aguas y un buen desayuno, reiniciamos la marcha. El regreso para encontrar la carretera principal fue de película. La tormenta que cayó mientras dormíamos en la playa, convirtió la pista de 13 kms. en un barrizal de lo más divertido. Lucía un sol hermoso y los ánimos estaban al 100%, por lo tanto las balsas que atravesaban la ruta eran recibidas con gran regocijo por parte de la peña. No os había contado que el coche de apoyo que teníamos que llevar por todo el territorio Mexicano se quedó en agua de borrajas. De manera que vamos en una moto el Jordi y yo con el equipaje correspondiente y en otra van José Emilio y Arantxa. Luís y Carles llevan una cada uno. Entrando en materia, y una vez acabado el barrizal, continuamos nuestra ruta con destino San Cristóbal de las Casas, donde teníamos que pernoctar tres noches. A medida que pasaban los kilómetros, iba subiendo la temperatura ambiente, hasta llegar a un punto de un calor sofocante. Lo que quema el sol por acá es inhumano. A pesar de nuestra protección solar más de uno ya vamos más rojos que una gamba.

Sufrimos por el estado de los neumáticos. De hecho, según el reglamento solo se pueden cambiar cada 2 etapas. Con los que llevamos todavía tenemos que recorrer más de 4.000 kms. y yo, la verdad no creo que pasemos de los 2.000 antes de quedarnos sin gomas. Y con este calor, más todavía. Pero de momento aguantan. Sobre las 12 del mediodía y bajo un sol asfixiante, la primera contrariedad. Pinchazo en la moto de José Emilio. Buscamos una sombra para iniciar la reparación. Luís va super preparado. Empieza a sacar de sus maletas todo lo necesario: las herramientas, los tapones de reparación y hasta un mini compresor que se enchufa a la toma de corriente de Touratech. Una maravilla, oiga. Después de solucionar sin problemas el pinchazo seguimos la marcha y al cabo de un par de horas decidimos parar a comer. Estamos desfallecidos de calor, sed y hambre.

Dejamos las motos en el cobertizo de un merendero y nos disponemos a comer. José Emilio nos dice que su moto hace un ruido extraño en la transmisión. Jordi se da una vuelta para comprobar donde puede estar la posible avería. A la vuelta, su diagnostico es demoledor. La caja de cambios o la transmisión esta jodida. La moto no va a aguantar muchos kilómetros mas. Aun nos quedan unos 150 kms. para llegar a nuestro destino, San Cristóbal. No obstante decidimos seguir el viaje hasta que la moto se rompa. Llevamos el carné de asistencia en carretera de BMW. Llamaremos si hace falta. Aligeramos la moto todo lo posible. José Emilio y Arantxa, se suben en la del Luís y este se hace cargo de la moto averiada. Vamos haciendo ruta a paso bastante lento para dañar lo mínimo la mecánica.

Conseguimos llegar a Tutxla, capital del estado de Chiapas. Una ciudad impresionante. De autentica locura. Nos dicen que tiene mas de 1 millón de habitantes. Nos paramos en un concesionario Yamaha. Nos indican que en toda la ciudad no hay un solo taller oficial BMW. De momento la moto sigue funcionando aunque el ruido cada vez es mas infernal. Ya puestos, nos arriesgamos a llegar a San Cristóbal. Allí tenemos los contactos que Luís consiguió antes de emprender nuestro viaje, y hay un buen grupo de BMWeros que podrán ayudarnos a decidir que es lo mejor que podemos hacer. Con toda esta movida ya ha anochecido. Tenemos que hacer otro puerto de montaña de mas de 2.700 mtrs. y empieza a llover. Por suerte la moto aguanta y conseguimos llegar a San Cristóbal. Una ciudad preciosa. Mi filmadora no para. Estoy realizando un reportaje que ni la National Geographic. En San Cristóbal, ya de noche y lloviendo bastante, nos recibe Carlos y Sofía, un matrimonio extraordinario que nos dan una calurosa bienvenida. Nos llevan a un restaurante que regenta uno de sus hijos. Cenamos muy a gusto mientras valoramos lo que debemos hacer de par de mañana.

Llega al restaurante Carlos Ruiz, un personaje extraordinario que nos va a ayudar a lo largo de los próximos días. Terminamos la jornada en casa de Carlos y Sofía. Tienen una casa grande con un montón de habitaciones. Tienen seis hijos pero ya todos volaron y hay habitaciones de sobras. No sabéis como se agradece llegar a una casa amiga después de las vicisitudes vividas durante la última jornada.

Martes, 22 de Agosto

Nos viene a recoger Carlos Ruiz a la casa para ir a desayunar. Nos lleva a un lugar en el que se reúnen cada martes por la mañana todos los miembros del Club BMW de San Cristóbal para el desayuno. Una calurosa bienvenida y cordialidad por los cuatro costados. Después de valorar todas la posibilidades, nos recomiendan llevar la moto en una camioneta hasta Guatemala. Allí hay un concesionario muy importante y tenemos el contacto con José del Busto, responsable del concesionario. Dicho y hecho. Nos consiguen la camioneta sin ningún costo. Luís y Carlos Ruiz, nuestro ángel de la guarda, inician el viaje hacia Ciudad de Guatemala. Son 10 horas de viaje. Mientras tanto nosotros decidimos hacer el turista por la zona hasta que no sepamos el diagnostico exacto de la avería. Nos dirigimos al Cañón del Sumidero. Espectacular. Nunca habíamos visto nada igual. Hay quien lo compara con el Cañón de Colorado, pero con agua y una vegetación tropical que nos deja boquiabiertos.

Hemos alquilado una lancha rápida con un guía que nos va explicando cada rincón, la flora, la fauna… Cantidad de especies de pájaros, cocodrilos, etc… A cada lado del rió inmenso unas paredes verticales que llegan hasta una altura de 600 y hasta 800 metros en algunos tramos. Cascadas que caen sobre el río, grupos de aves que vuelan a ras de la superficie en manada. De verdad, no hay palabras. No sé como hacer para tomar tantas imágenes con mi cámara. No pararía. Pero no quiero perderme ni un detalle.

Después de nuestro recorrido en lancha de unas dos horas, cogemos las motos que habíamos dejado en el embarcadero y enfilamos una carretera sinuosa que nos lleva hasta un mirador en la parte más alta del Cañón. Desde allí contemplamos lo que habíamos hecho en la barca. Apenas se distinguen las lanchas que llevan a los turistas recorriendo el itinerario que acabábamos de hacer nosotros.

Regresamos hacia San Cristóbal. No se si lo he comentado, pero de momento, en todo nuestro viaje, a lo largo de kilómetros y mas kilómetros, pasemos por donde pasemos, el paisaje es siempre de un verde intenso, incomparable. Hay veces que te recuerda al País Vasco por su color, sus prados sus valles y su orografía. Otras veces te sientes como si estuvieras en medio de un paraje alpino en Austria o Suiza. Estamos en época de lluvias y esto intensifica la vegetación y el color del verde por doquier. Después de unas cervecitas en la plaza porchada de San Cristóbal, cenamos en el Miura, otro restaurante de los hijos de Don Carlos y Sofía.

De momento el tema de la comida lo llevamos estupendamente. Solo Carles tiene algún problema. Anda con “chorrillo”, como dicen acá. Después de la cena, Jordi, Jose y Carles se van de copas a una bar propiedad de Francisco Martínez, otro de los integrantes del Club BMW de Chiapas. Arantxa y yo nos vamos para la casa. La verdad es que estoy bastante cansado.

Miércoles, 23 de Agosto

Nos levantamos a las 9 de la mañana. Los tres mosqueteros llegaron a la casa a las 4 de la madrugada. Les salía el tequila por las orejas. El careto que se gastan los tres es de lujo. Cogemos las motos y nos vamos a visitar un poblado indígena que hay a unos doce kilómetros. Paramos antes a desayunar en una hacienda espectacular. Se llama Los Jardines de San Cristóbal. Desayuno en un jardín super cuidado con mesa, mantel y camareros de punta en blanco. Todo a un precio increíble. La llegada al poblado indígena es de cine. Es como si nos trasladáramos 100 años atrás. El poco desarrollo que lo envuelve es gracias a lo que han podido sacar del turismo. En una plaza de grandes dimensiones encontramos un mercado repleto de paradas de fruta, carne, pescado, artesanía, ropa, etc… El colorido es algo que llama la atención. De vuelta a San Cristóbal, mientras esperamos noticias de Luís, dedicamos el resto del día a visitar la ciudad.

Vamos a comer con Carlos Ruiz, que ya regresó después de acompañar Luís a Guatemala. Comemos en un restaurante que se llama La Diligencia. www.la-diligencia.com . Te van trayendo platos y mas platos a la mesa hasta que tu decides cuando quieres dejar de comer. Puedes repetir tantas veces como quieras por el mismo precio, mientras tu estómago aguante. Nos estamos acostumbrando al picante. Que remedio.!! El café y las copas las tomamos en Casa de Carlos Ruiz que nos invita generosamente. Allí conocemos a su mujer Doris y a su hijo Esteban. Encantadores. Por la noche cena de despedida en el hotel/restaurante Diego de Mazariegos www.diegodemazariegos.com.mx propiedad de Francisco Martínez, otro integrante del Club BMW de Chiapas. Nos llegan noticias de que Luís ya esta en Guatemala desmontando la moto en el taller de BMW. El problema esta en el cardan. Es la tercera moto que sufre estos problemas. A los de la etapa anterior les ocurrió algo similar, creo.

Jueves, 24 de Agosto

Desayuno espectacular de despedida que nos prepara Sofía en su casa. Preparamos maletas y salimos a las 11 de la mañana para visitar lo que nos queda de Chiapas antes de adentrarnos en Guatemala. La pista no está en tan buen estado como las que hemos ido encontrando hasta la fecha. Hay que andar con cuidado porque esta llena de agujeros en los sitios mas insospechados. Hace bastante calor. Nuestra primera parada, en las cascadas de Chiflón. Un paseo andando de una hora bordeando un rió que nos regala con unos saltos de agua espectaculares, hasta llegar a la mayor de todas, llamada El Velo de Novia. Quedamos empapados al acercarnos por la gran cantidad de agua que se precipita y que el viento esparce por todas partes. El verde intenso adorna un paisaje paradisíaco.

Seguimos nuestro trayecto. Llegamos a una zona ya muy cerquita de la frontera con Guatemala. Se llama Los lagos de Montebello. Es una zona poblada por grandes lagos de una belleza extrema. Con un guía montado en la moto de Carles recorremos toda la zona. Comemos en una cabaña indígena a base de tortas de maíz rellenas de frijoles y algo carne. No había donde elegir. Desde luego, si comemos en nuestro país lo que nos metimos en el estomago, nos tienen que llevar a urgencias directamente. Pero no se por qué, acá es distinto. Será el hambre y la necesidad de no desfallecer lo que nos hace inmunes a todo esto.

Buscamos un sitio que nos recomendaron para pasar la noche. Ahora sí. Esto es otra cosa. Si alguna vez vais a México, y más en concreto Chiapas, no dejéis de visitar El Parador de Santa Maria. www.paradorsantamaria.com.mx . Increíble. Es una antigua hacienda de principios de siglo pasado de algún terrateniente en donde se cortaba caña de azúcar y café. Lo han habilitado como hospedería, dejando el sabor antiguo y autentico de la época. Nos acomodamos en unas habitaciones increíbles, a la manera de hace 100 años. Todo el detalle esta cuidado hasta el final. El jardín que esta en frente de la hacienda es una extensión de césped que ni el campo del Barça. Flores por todas partes y un trato y una amabilidad fuera de lo común. Os vuelvo a remitir a la filmación que estoy realizando de todo este viaje tan extraordinario.La cena bajo las telas de una marquesina de la época a la luz de candiles en medio de un silencio y una paz, solo rota por nuestras risas y comentarios.

Viernes, 25 de Agosto

Nos levantamos con una frágil neblina que envuelve la hacienda, descubierta por un sol incipiente que hace la atmósfera todavía mas poética si cabe. Tras un buen desayuno, emprendemos el viaje hacia la frontera con Guatemala. Finalmente se levantó un día esplendido. El pase de la aduana es todo un poema. Tres horas de trámites y mas trámites. Que si la licencia temporal de importación de las motos, que si el número de chasis, que si el control de pasaportes, los visados. Un palo. Al otro lado de la frontera nos esperan los amigos Guatemaltecos, que nos acompañarán en nuestro paso por su país, con sendas Adventures y un X5 nuevo de trinca como coche de apoyo. Entre ellos se encuentra José del Busto que nos comenta que la moto ya ha podido ser reparada y por la noche podremos reunirnos con Luís. Los primeros kilómetros por Guatemala son un lujo. Una carretera de primera, ancha con curvas y más curvas. Una delicia para todos. El grupo compacto formado por nuestras motos y cuatro mas de nuestros colegas pasa por valles, montañas y praderas. Nunca hubiera imaginado la belleza de centro América.

A media tarde llegamos a un pueblo llamado Panajachel, a orillas del lago Atitlán. No os exagero si os digo que la carretera que bordea el lago es similar o incluso mas bella que la que rodea el lago Garda o el lago de Como de Italia. Además rodeado de una vegetación exuberante. Vivimos en todo momento inmersos en una selva tropical con unos paisajes nunca imaginados. Después de una buena comida a un precio increíble, nos trasladamos al Hotel Regis, un pequeño hotelito de la población de habitaciones suficientemente amplias y cómodas para descansar en condiciones.

Sábado, 26 de Agosto

Salimos de Panajachel de par de mañana. El ascenso por la carretera que debe llevarnos a dar la vuelta al lago es una maravilla, aunque tiene más de pista que de carretera. Mucho barro, piedra, ramas de árboles y demás obstáculos caídos por las lluvias que superamos sin mayores problemas. Como ya viene siendo habitual el panorama es espectacular. Yo la gozo como un enano pilotando la Avdenture. Pararía cada metro para poder filmar lo que estamos viviendo. Nuestra capacidad de sorpresa ante nuevos parajes se ve superada día a día. El hecho añadido de la amabilidad infinita de las gentes le da un toque todavía más especial a nuestro periplo centro americano.

Tenemos la suerte de contar en nuestro paso por Guatemala con los compañeros de Bavaria Motors. www.bavaria.com.gt . Es una pasada como nos han acogido, como disfrutan con nosotros, las ganas de implicarse en nuestra aventura, y la disponibilidad absoluta para irnos mostrando estos sitios de interés imposibles de descubrir si no es con alguien conocedor de la zona. Jordi viaja en el X5 que nos recogió en la frontera junto a Juan Carlos Chang, el “Chino”, un personaje increíble. Su amabilidad es solo superada por sus conocimientos técnicos y mecánicos de nuestras motos. Además es el importador oficial de Ôlhins para todo centro América. También nos acompaña Frank, un magnífico piloto poseedor de otra Adventure, tuneada por Touratech. Nos va abriendo el paso indicando el itinerario para que nadie se despiste. José del Busto pilota una R 1150 GS con neumáticos de tacos. Dejamos el lago Atitlán para dirigirnos hacia Antigua. Su nombre le viene por ser la antigua capital de Guatemala. Aquí si que cualquier adjetivo que utilice va a servir de bien poco. Es una ciudad declara por la UNESCO “Patrimonio de la Humanidad”. Lo de Oaxaca en México nos sorprendió, así como lo de San Cristóbal de las Casas, pero lo de Antigua es impresionante. Toda la ciudad está rodeada de un halo de paz, cultura, historia y color. En una calle las galerías de arte se suceden una tras otra. Todos los bares y restaurantes están ubicados en los patios interiores de los edificios con un encanto muy especial. El clima, el movimiento durante el día, y la marcha que hay de noche convierten a esta ciudad en un lugar ideal para quedarse a vivir. De hecho es la población en la que el porcentaje de europeos y norteamericanos es mayor. También hay gran cantidad de turista de mochila trotamundos. Ingleses, italianos, alemanes…

Nos alojamos en un lujoso Hotel Don Rodrigo, un establecimiento que nos han conseguido nuestro colegas guatemaltecos a muy buen precio. Es un hotel con aire colonial dentro del mismo estilo de la ciudad, al que no le falta un detalle. Nos han hecho una tarifa super-reducida. Nos sale a 400 quetzales por barba, que viene a ser algo así como 40 dólares con desayuno incluido. La visita a la ciudad no tiene desperdicio. Creo que sería necesaria una semana para conocerla a fondo.

Domingo, 29 de Agosto

Nos levantamos temprano. El día esta algo gris. Amenaza lluvia, aunque de momento se aguanta seco. Hoy debemos dirigirnos hacia El Salvador. Una carretera que se adentra en la selva. Si no fuera por el color gris del asfalto parecería que estuviéramos en lo más profundo de una selva salvaje. A cada lado de la carretera encontramos cantidad de poblados sumidos en la pobreza. Me sorprende la cantidad de gente joven y niños que los habitan. A nuestro paso todos se giran y nos saludan alborozadamente.

Empieza a llover. Aunque no lo hace de forma importante, sí lo suficiente como para tener que conducir extremando las precauciones. Llegamos a la frontera con El Salvador. Lo de las fronteras es lo peor de todo. Trámites interminables. Siempre falta algún papel. Nos pasamos más de dos horas hasta que no conseguimos los pases correspondientes. Mientras tanto Arantxa se dedicó a regalar a un grupo de niños que se acercaron lápices y cuadernos a cada uno de ellos. La mayoría sin escolarizar pero llenos de ternura y cariño. Arantxa les enseñó a cada uno a escribir su nombre y su edad en el cuaderno. Estaban encantados de poder verse capaces de coger un lápiz y escribir su nombre. Tras los formalismos de la frontera nos adentramos en el país. A medida que vamos bajando la pobreza es cada vez mayor. Mucha circulación por la carretera. Autobuses y “pick-up” como les llaman acá, repletos de gente hasta los topes. Siguiendo la ruta que nos va abriendo Frank, nos acercamos a la costa. Una carretera que bordea el litoral desde lo alto. La carretera es preciosa. Lástima que esté lloviendo.Nos paramos en un merendero en el que nos preparan unas langostas con arroz y verduras y varios platos de almejas vivas. No es de las mejores que hemos comido, pero ya eran casi las cuatro de la tarde y el hambre que llevamos nos hace menos exigentes.

Después de la comida, Frank se despide de nosotros. Debe regresar a Guatemala. Tras los consabidos abrazos y agradecimientos por nuestra parte, enfilamos el camino hacia San Salvador. Es domingo y coincidimos con el regreso de las gentes hacia la capital. El tráfico es caótico. Los autobuses despiden una humareda negra infernal. Sin pena ni gloria llegamos a la capital. Nos alojamos en el hotel Holiday Inn, (40 dólares con desayuno continental). Salimos de noche a cenar y dar una vuelta por los alrededores.

Lunes, 28 de Agosto

A pesar de que dejamos México hace algunos días, la venganza de Moctezuma se cebó conmigo. Después de desayunar empecé a sentirme realmente mal. Una hora en el baño sacando hasta la última papilla. Lo he pasado chungo.Entre todos decidimos que no estoy en condiciones de seguir el viaje. Así que volvemos a deshacer las maletas para quedarnos otro día más en San Salvador a la espera de mi recuperación.Me quedo descansando en la habitación mientras que el resto de los expedicionarios dedican el día a conocer la capital.A media tarde ya me encuentro bastante mejor, a pesar de que sigo con alguna molestia en el estómago. No voy a poder probar bocado hasta mañana. Y tengo un hambre de lobos.Por estas latitudes y en esta época, la noche se hecha encima sin darte cuenta de manera que a las 6 de la tarde ya es de noche. Por esto nos acostamos cada día muy temprano, para poder levantarnos con las primeras luces el alba y aprovechar así el día al máximo.La verdad hoy ha sido un día para olvidar.

Martes, 29 de Agosto

Me levanto con un buen temple pero con más hambre que el perro de un ciego. Mi desayuno, una tostada sin sal ni aceite ni guarnición ninguna mientras el resto de la peña se pone las botas a base de huevos, jamón, tostadas con mantequilla, fruta, bollos, zumos, cafés…. Tras los trámites de rigor del hotel cogemos nuestras motos y enfilamos la ruta hacia Honduras. El tránsito por la ciudad de San salvador es una auténtica locura aparte de a polución producida por la cantidad de autobuses y camiones que convierten la atmósfera en una nube negra de diesel mal quemado. Incluso hay ciclistas y motoristas que llevan una máscara. El ambiente es francamente irrespirable. Aquí no hay quien pase una ITV. Con más pena que gloria y circulando por una carretera si ningún tipo de diversión llegamos a la frontera de Honduras a mediodía. Creíamos que ya habíamos sufrido bastante en las aduanas. ¡Que ilusos…! Bajo un sol de justicia y un calor inhumano nos disponemos a pasar los trámites lo antes posible.

Empezamos mal. Nos dicen que tenemos que retroceder un par de kilómetros. Allí encontraremos un chiringuito en el que nos preparan los papeles que tendemos que presentar. Vuelta atrás, idas y venidas, papeles, registros, fotocopias a montones, permiso temporal de importación del vehículo, pasaportes sellados, fotocopias del pasaporte una vez sellados, bueno… un lío increíble. Luís, mientras permanecemos en pié dentro de una oficina siniestra con la funcionaria de turno mostrando toda la documentación, sufre un pequeño desvanecimiento y tiene que tumbarse en un sillón mugriento que hay por allí. Mientras voy a por agua, la mujer sigue rellenando a mano formularios y más formularios. Tras cuatro horas de reloj interminables conseguimos terminar con los trámites y emprender la marcha de nuevo.

José Emilio y Arantxa se despegan del grupo para ir a visitar a la familia de un conocido suyo cerca de Tegucigalpa. Aprovechamos para parar en un área de servicio para reponer fuerzas, comer un poco e hidratar nuestros cuerpos, unos con agua (no está mi estómago para extras) y el resto a base de cervezas. Al cabo de una hora aparece José Emilio y Arantxa de regreso de su periplo. Nos cuentan con detalle las peripecias para conseguir llegar al poblado, escondido en el monte, de muy difícil acceso, cruzando riachuelos, por caminos pedregosos por los que apenas pasa su Adventure. Arantxa tiene que hacer algún tramo a pie debido a la dificultad del terreno.Nos disponemos a seguir la marcha pero un nuevo problema va a impedir hacerlo inmediatamente. Al aparcar las motos una de ellas se había quedado con las llaves en el contacto y las luces encendidas. La batería no tiene bastante fuerza para poner en marcha el motor de arranque. Intentamos arrancarla a base de empujones pero no hay manera. El espectáculo que montamos llena de mirones el área e servicio rodeando nuestras motos. Finalmente, gracias a los cables que lleva el Capo conseguimos hacer un puente con otra de las motos y conseguimos arrancarla.

Seguimos ruta con las últimas horas de luz del día. El panorama no pinta muy bien porque el cielo se ha puesto de un negro plomizo amenazador y aún nos queda hacer un puerto de montaña antes de llegar a la frontera con Nicaragua que queda relativamente cerca de donde nos encontramos, unos 80 kms que se pueden convertir en dos horas largas conduciendo en las condiciones que prevemos.

Afortunadamente sorteamos la tormenta pero la noche es de una oscuridad extrema. Los protectores de plástico de las Adventures son un atraso y no sirven más que para hacer más opaca la luz de los faros. Así que decidimos parar a desmontarlos. La diferencia es más que notable. Podemos ya “adivinar” el trazado de la carretera. A las 20:00 llegamos a la aduana de Nicaragua. Afortunadamente a esta hora ya no hay tránsito de camiones ni vehículos de ningún tipo, así que podemos pasar los trámites de la aduana con una cierta diligencia, aunque las dos horas no nos las quita nadie. Los aduaneros más amables nos indican la posibilidad de alojarnos en un pueblo a unos 60 kilómetros de la frontera. Es tarde, y estamos bastante cansados. Entre ruta y aduanas llevamos 14 horas en la moto. O sea que ya no nos viene de una más. Enfilamos rumbo a Esteli, una población relativamente grande, con más de un “hotel”. Nos dirigimos al que nos habían indicado que estaba en mejores condiciones, pero está completo. Encontramos otro un poco más escondido, aunque no está tan mal como nos pensábamos. Ya son las 11 de la noche y no estamos como para ir buscando más. Así pues decidimos quedarnos en el Motel Alameda. www.alameda.com.ni

Miércoles, 30 de Agosto

De par de mañana nos recibe un día claro, con pocas nubes. El desayuno de rigor, y carretera y manta.

Hoy a primera hora de la tarde tenemos previsto llegar a Costa Rica. Antón Alabau nos espera al otro lado de la frontera con un 4×4 para acompañarnos en nuestra ruta hasta que él y el resto de componentes que forman el Equipo 11 tomen el relevo en San José. Este hecho no nos permite adentrarnos en el país, ni tan siquiera para visitar Managua. A pesar de todo la ruta es bonita, tranquila y agradable a la vista. Aunque se nota un país pobre, podemos contemplar escuelas y granjas por todos lados, grandes extensiones de terreno sembradas, cooperativas agrícolas. Tuve la ocasión de ver a pié de carretera un pequeño poblado en el que sus integrantes estaban sentados en el suelo al aire libre frente a un maestro con su pizarra impartiendo clase a toda la comunidad. El aspecto selvático que habíamos observado hasta entonces había ido cambiando poco a poco. Ahora rodamos sobre un terreno más llano, más extenso en el que cuesta divisar el horizonte.

Pasamos por Sébaco, San Benito y Granada hasta llegar a los lagos. El paisaje es sublime, bajo un cielo azul y una carretera que bordea la orilla del gran lago de Nicaragua con su isla de Ometepe en el centro y su correspondiente volcán. Nos paramos a tomar fotos porque vale la pena. El agua del lago es de un rosado amarronado, que en combinación con el verde de los prados que lo rodean forman un conjunto de gran belleza. El fuerte viento levanta pequeñas crestas en las aguas tranquilas resaltando todavía más los contrastes y colores. Pronto llegamos a Rivas, la última población antes de llegar a la frontera de Peñas Blancas. De nuevo los engorrosos trámites aduaneros. Aunque la aduana ya tiene otro aspecto el tiempo que debemos emplear es el mismo. Al final, después de más de 4 horas conseguimos proseguir nuestra andadura, ya por tierras costarricenses. Antón junto con Federico, otro de los integrantes del equipo 11, nos recibe con un nuevo, moderno y magnífico Toyota Land Cruiser todo terreno. La ruta que nos ha preparado el bueno de Antón para los días que debemos permanecer en Costa Rica, es impresionante. Todo preparado hasta el último detalle, rutas y poblaciones lejos de los tour-operadores y de masas de turistas, rincones de ensueño sólo accesibles por gente que conoce muy bien la zona. Ya digo, un auténtico lujo viajar en su compañía.

De entrada, después de dejar la frontera con la satisfacción de saber que es la última que debemos cruzar, nos dirigimos por a Interamericana hacia Cañas Dulces rodeados otra vez de un paisaje y una vegetación exuberante. No puedo dejar de filmar todo lo que aparece a nuestro paso. Antes de llegar a Liberia, enfilamos a la izquierda una pista de tierra sin demasiadas dificultades que nos lleva hacia el Parque Nacional Rincón de la Vieja. El paisaje es más espectacular si cabe. Va cayendo la tarde y el cielo adquiere aquella tonalidad que resalta los tonos verdes, malvas y marrones de los campos y las colinas que nos rodean. Poco más os puedo decir al respecto. Tan sólo remitiros a las filmaciones y documentos gráficos que estamos realizando. De pronto aparece ante nuestros ojos lo que se me antoja el paraíso en la tierra. Un hotel resort impresionante. En las puertas del Hotel Borinquen www.borinquenresort.com nos esperan dos camareros con un cóctel de bienvenida que nos sabe a gloria bendita. Amabilidad y simpatía por todas partes. No quiero cansaros con detalles pero si entráis en la web del hotel os haréis una idea. Por la noche, antes de cenar, un baño en una jacuzzi al aire libre inmersos en la noche, escuchando los sonidos del bosque tropical.

Jueves, 31 de Agosto

Pernoctar en el Borinquen Resort ha sido reconfortante, gratificante. Abrir por la mañana de par en par las persianas del bungalow y encontrarte a plena luz del día con lo que ya vislumbramos ayer a nuestra llegada, llena el cuerpo y el alma.

Cierras los ojos y respiras profundamente agradeciendo haber conseguido llegar hasta allí después de haber recorrido más de tres mil kilómetros. Jordi y Carlos aprovecharon las ofertas del Spa para recuperar sus maltrechos bodys y darse un masaje, sobre todo Carlos que a estas alturas tiene la espalda hecha unos zorros. Le cuesta andar erguido con normalidad, pero en cuanto sube a la Adventure se le pasan todos los males. Yo sigo arrastrando los problemas estomacales, aunque puedo seguir la marcha del viaje sin ningún problema. A media mañana salimos hacia Monteverde, otra de las sorpresas que nos ha preparado Antón. Es una población enclavada en una reserva natural protegida denominada “Bosque Nuboso de Monteverde” controlada por el Centro Científico Botánico de Costa Rica. Dado la gran cantidad de reservas y parques naturales que existen en el país, son extremadamente cuidadosos con el medio ambiente, la flora y la fauna autóctona.

La aproximación a la población se hace a través de una pista insufrible, con ciertas dificultades; piedra, socavones provocados por la erosión de las lluvias, arena, ripio. Pero nuestras Adventures pueden con todo.

Para hacer el tramo más interesante, a mitad de camino se cubre el cielo y en menos de 5 minutos se desploma sobre nosotros un aguacero tropical que convierte la pista en un río por el que hay que ascender a contracorriente. Pero no importa. Las motos siguen inmutables y nosotros, pues… que remedio..!! A seguir…

La verdad es que la gozo como un pulpo (nunca mejor dicho). Las 1200, a pesar del peso, del equipaje, de las maletas, se comportan con una nobleza extraordinaria. Y esto que andamos ya muy justitos de neumáticos. Corrige las trazadas solas, te permite todos los errores. En alguna ocasión ya te ves en el suelo, pero la Adventure se reincorpora como por arte de magia. Francamente, hacer tramos como los que nos ha tocado en este viaje es la mejor manera de aprender a ir en moto. De verdad.

Ni que decir tiene el plus que te da los parajes por los que nos movemos, el paisaje que contemplas. Es un cúmulo de factores que convierten el off-road en la modalidad por excelencia.

Por fin llegamos casi nadando a Monteverde. Nos esperan en el hotel Heliconia con el cóctel de frutas de rigor. www.hotelheliconia.com . Es un establecimiento a modo de chalet de madera más propio de un país alpino que de Centroamérica. Antón ha vuelto a superarse en la elección.

Tras extender nuestros enseres y vestimentas para tenerlas secas y en condiciones para el día siguiente, nos preparamos para dar un paseo por el pueblo.

Cena, sobremesa para comentar las movidas de la jornada y a las 10 de la noche ya estamos en la piltra.

Viernes, 1 de Septiembre

Antón nos ha preparado un itinerario a pié para introducirnos en la reserva de Monteverde. Un buen desayuno para iniciar el día en condiciones y… piernas para qué os quiero.

Un minibús nos lleva al punto de partida. Es un complejo denominado Selvatura. www.selvatura.com . Nos espera un guía que nos va a llevar por puentes colgantes, tirolinas, y otras lindeces… Es impresionante una de las tirolinas que hacemos. La más larga de Costa Rica (620 metros) y deslizándote por encima de tanta vegetación que es imposible divisar el suelo. Visitamos el mariposario, la exhibición de insectos (la 3ª colección más importante del mundo), el terrario de reptiles y anfibios. Impresionante.

El día amenaza lluvia y aún nos queda un buen trecho hasta nuestro próximo destino: Arenal. Así que después de nuestro tour por el complejo de Selvatura, regresamos al hotel para recoger las motos y proseguir el viaje.

Iniciamos el descenso por una pista distinta de la del día anterior. A los pocos minutos de iniciar la marcha cae sobre nosotros toda el agua del mundo. Lejos de amedrentarnos seguimos el descenso por el río en que se ha convertido el camino, no sin ciertos riesgos. Pero la lluvia y las dificultades ya forman parte de esta gran aventura y así lo entendemos. Seguimos sin más incidencias aunque calados hasta arriba.

Conseguimos llegar indemnes a Tilarán. Desde allí una “carretera” asfaltada nos llevará hasta el lago Arenal. La lluvia y lo resbaladizo del terreno hace extremar al máximo las precauciones. A pesar de todo vamos mucho más rápidos de lo que yo creía que se puede ir en mojado.

Como no podía ser de otra forma, Antón nos lleva hasta un pequeño restaurante escondido con una amplia terraza a orillas del lago en el que, a pesar de lo avanzado de la hora (ya son las 4h de la tarde), nos preparan un buen tentempié.

De allí al próximo punto para pernoctar no hay más de una hora. Nos alojamos en Arenal Paraíso, www.arenalparaiso.com , un complejo hotelero a base de bungalows a pié del Arenal y con vistas al volcán en erupción. De noche es un espectáculo quedarse sentado contemplando como desciende la lava por sus laderas, oyendo incluso el estruendo de las rocas despedidas por el aire.

Antón, Jordi, Carles y yo nos desplazamos hasta Fortuna para cenar. José Emilio, Arantxa, Luís y Federico se quedan en el hotel contemplando el volcán.

Sábado, 2 de Septiembre

Hoy es el último día de nuestro periplo por tierras centroamericanas. El día parece que quiere acompañarnos en cuanto a climatología aunque a estas alturas esto ya poco importa y el recorrido hasta San José es muy divertido. Justo lo que necesitamos para dejarnos un buen sabor de boca antes de llegar al concesionario de la capital. Una carretera bastante bien asfaltada con curvas y más curvas en medio de un escenario espectacular como va siendo habitual aunque no por eso deja de sorprendernos. Santa Clara, Florencia, Quesada, Zarcero, Naranjo y San José.

La llegada a la ciudad, sin más problemas a pesar del tráfico intenso que encontramos en sus vías de acceso.

San José es otra cosa. No tiene el encanto de tantas poblaciones y ciudades coloniales que hemos ido encontrando a nuestro paso, pero se nota el progreso y los años de un sistema político que la mantiene por encima del resto de países centroamericanos. Las cantidades de dinero que otros países gastan en defensa, ejército y armamento, aquí se canalizan hacia otros recursos. Hace setenta años que Costa Rica es un país desmilitarizado. La idiosincrasia de su población ha permitido vivir en paz y sin más conflictos a lo largo de tantos años.

Finalmente llegamos al concesionario de San José, Motocicletas Bavarian, S.A., un concesionario exclusivamente de motos. Nos recibe su director y al mismo tiempo presidente del Club de Motos BMW de Costa Rica, Federico Parrales, amabilidad y simpatía en estado puro.

La entrega simbólica de las llaves y de las 4 Adventures se lleva a cabo en medio de un clima de gran cordialidad y con una cierta nostalgia recordando los trayectos, vivencias y aventuras que han hecho de esta etapa un viaje inolvidable.

A pesar de que es sábado y cierran por la tarde, se quedan todos los mecánicos del taller para hacer la revisión reglamentaria, reparar los pequeños daños ocasionados durante los últimos días y dejarla a punto para el relevo que se hará el lunes día 4 con Antón, Federico, Xavier y J.Manuel.

Nuestra aventura está tocando a su fin. Todavía mañana aprovecharemos el día, al ser domingo, con las motos revisadas y neumáticos nuevos para hacer una salida dominical con diversos componentes del Moto Club BMW de Costa Rica por los alrededores de la ciudad.

En total somos 27 motos más las cuatro Adventures. Una caravana espectacular siguiendo carreteras reviradas y sinuosas para llegar hasta el mismo cráter del volcán Poás. Un fin de fiesta excepcional y en buena compañía para un fin de etapa que me atrevo a calificar de excepcional.

El lunes a primera hora, Antón y sus compañeros seguirán el viaje hacia Bogotá, pasando por Panamá. Y nosotros de regreso.

Realmente han sido unos días inolvidables, irrepetibles, que quedarán en nuestra memoria para siempre. En nombre del Equipo 10, nos gustaría hacer público nuestro agradecimiento a toda la gente que nos han ayudado de una forma tan desinteresada y han hecho posible que nuestra singladura por estos fantásticos países se convirtiera en un experiencia única, irrepetible y enriquecedora.

Gracias infinitas a: Carlos Wieda y a Cecilia de Lerma Motors. BMW de Toluca (México) Club de Motos BMW de Toluca (México)

Carlos y Sofía de San Cristóbal de las Casas (México) Carlos Ruiz, Doris y a su hijo Esteban de San Cristóbal de las Casas. Los hermanos Martínez Pedrero de San Cristóbal. José del Busto, Frank y Juan Carlos Chang de Guatemala. Al personal y a las masajistas del hotel Borinquen de Costa Rica. Federico Parrales y a todos los integrantes del Club BMW de Costa Rica.

RUTA DE LOS EXPLORADORES ESPAÑOLES. Por Jos Martín

“En este paraje no falta agua; los pocos enfermos que hay con sólo pisar la tierra se mejoran: el daño del mastelero y bariprés puede aguantar con las trincas que se les han dado, y de no remediarse lo mejor posible, pues no siempre se ha de navegar con comodidades, logramos de este modo refrescar la aguada, fortalecer los enfermos, reconocer este paso que nos pintan y salir con el primer sudeste”.

Juan Francisco de la Bodega y Cuadra

Si se sigue fielmente la carretera Panamericana, la frontera de Nogales entre Estados Unidos y México se encuentra a cien kilómetros de Tucson. Es lugar más tranquilo que otros pasos como Tijuana (para los que llegan desde San Diego), Mexcali (en el río Colorado) o Ciudad Juárez (en la línea con Nuevo México) y de allí continúa la vía francamente hacia el sur por el estado de Sonora hasta Hermosillo, luego, por el de Sinaloa hacia Culiacán y Mazatlán paralelamente a la costa oriental del Mar de Cortés o golfo de California. En estas aguas tranquilas, las ballenas jorobadas llegadas desde las aguas frías del extremo norte del océano Pacífico celebran cada diciembre sus ceremonias nupciales. Más allá, en la estrecha lengua que es Baja California, tan larga como Italia y tan estrecha como el Canal de la Mancha, las misiones fundadas por los españoles, como la de Mulege, graciosa y sencilla, o la de Loreto con su gran torre campanario, o la de San Ignacio con su aspecto sólido, se mimetizan con el sediento paisaje entre los bosques de cactus. Desde la hermosa ciudad de La Paz, capital de la Baja California Sur, un transbordador lleva a la orilla opuesta hasta Mazatlán.

Oficialmente, la Panamericana se adentra en esta ciudad costera hacia el este camino de Durango, Saltillo, San Luis de Potosí y Ciudad de México, aunque hay quien prefiere tomar la carretera que lleva a Guadalajara y seguir desde ésta a la capital. Cualquiera que sea la ruta escogida, el poso español es visible tanto en la arquitectura como en la geografía humana. Al llegar a la capital federal, la América colonial surge, apabullante, en el recuerdo del choque, pero también de la mezcla osmótica, entre sociedades e imperios tan ricos y poderosos como los mayas, los aztecas y los españoles. El Zócalo, con su grandiosa catedral, y La Plaza de las Tres Culturas son buena muestra de este compendio y Teotihuacán (la morada de los dioses), su punto de máximo esplendor. Bernal Díaz del Castillo, cronista de Hernán Cortés, aseguró al llegar ante aquel escenario ornado con las impresionantes pirámides del Sol y de la Luna, con lagos, canales y otras maravillas hoy desaparecidas, que parecía un lugar encantado extraído del Amadís de Gaula y que había soldados que se preguntaban si aquello que estaban viendo era verdad o sueño. Ahora, en el parque de Chapultepec de la capital, entre una vegetación que combina el verde glauco u oscuro con los colores más rabiosos de la flora mejicana, los descendientes de aquellos indios hijos del maíz que adoraban a Quetzalcóatl y a Moctezuma con el mismo temor desfilan mostrando sus trajes y aditamentos antiguos en un intento por mantener viva aquella anciana cultura.

Hay quien no resiste la tentación y se dirige al sur hacia la costa del Pacífico, porque allí, a trescientos kilómetros, está Acapulco, puerto de donde salía y a donde llegaba el célebre Galeón de Manila que transportaba riquezas insospechadas. Pero la carretera Panamericana no sigue esta ruta, sino la que lleva a Puebla y Oaxaca para cruzar el istmo de Tehuantepec y adentrarse en Chiapas por la costa hacia la frontera cercana a Tapachula. Sin embargo, hay quien prefiere la ruta norte, porque desde Ciudad de México hasta Tuxla Gutiérrez, la capital de Chiapas, hay una autopista de pago que acorta el tiempo empleado en recorrer los 984 kilómetros que separan ambas ciudades. Y también, porque a un paso, es decir, a 89 kilómetros, está San Cristóbal de Las Casas (de cuya diócesis fue obispo Bartolomé de las Casas) con su espléndida catedral barroca, el templo de Santo Domingo con una fachada de argamasa aún más barroca todavía y su mercado indígena. Poco más allá está el cogollo del corazón chiapateca en San Juan Chamula (pueblo que se cierra a cualquier extraño al llegar el atardecer), o en Zinacantán, con sus iglesias que muestran claramente el sincretismo de la religión católica con otras practicadas por los indios tzoltzil y tzeltal. Todo ello envuelto en una geografía impresionante que contiene lagos, cascadas, embalses, montañas, cerros y valles.

El paisaje y el material humano que contiene el norte de Guatemala no es sino una reiteración de lo que encontramos en Chiapas. Cada pueblo tiene su iglesia colonial, su trazo hispano, sus fiestas y máscaras surgidas del ensamble entre culturas. La ruta maya lleva por el lago Atitlán, Chichicastenengo, Ciudad de Guatemala, Antigua y otros lugares más pequeños marcados por la misma historia que se refleja en su arquitectura colonial. Algo similar sucede en El Salvador, Honduras y, especialmente, en Nicaragua. En la ciudad de León, los versos de Rubén Darío (que nació allí y allí está enterrado) aún no han podido acallar el aullido de los perros del malvado Pedrarias, pero su casco antiguo sigue conservando ese aspecto sólido de población castellana pasada por el tamiz del trópico americano. En Granada, su imagen señorial se acrecienta con los tejados hechos con la roja teja árabe que cubre los cortijos y casonas españolas, mientras en las Isletas los humanos que las pueblan creen a pies juntillas que han alcanzado la felicidad al gozar de ese paraíso laberíntico formado por mucho agua y poca tierra.

La vía que entra en Costa Rica por la frontera de Peñas Blancas hacia San José de Costa Rica sobre una distancia de 147 kilómetros discurre entre la cadena de volcanes del norte (Orosí, Rincón de la Vieja, Miravalles, Tenorio) y la península de Guanacaste para torcer en Esparza hacia el este cuando la carretera roza el golfo de Nicoya. Costa Rica, así llamada por Colón cuando desembarcó allí en su cuarto y último viaje, no era tan rica como se pensaba, así que fue la última en quedar bajo el dominio español cuando Juan de Cavallón, Vázquez de Coronado y Perafán de Ribera conquistaron su territorio entre 1561 y 1573 sin encontrar pelea, sino indios amables que se mezclaron con sus colonizadores para compartir tierra y pobreza. De aquella época quedan tan sólo retazos coloniales como la fachada de la Casa Amarilla o la vieja iglesia de Heredia. Hoy Costa Rica es el único país del mundo que no tiene ejército, salvo un cuerpo de policía, y suele presentarse como el país más democrático de Centroamérica.

Bibliografía

–The Atlas of North American Exploration. Goetzmann y Williams. University of Oklahoma Press, Nueva York, 1992.

–Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Bernal Díaz del Castillo. Dastin, Madrid, 2000.

–Mundo Maya. Guías Acento. Madrid, 1997.

–Chamula. Instituto nacional Indigenista, México D. F. 1987.

–Leyendas de Guatemala. Miguel Ángel Asturias. Alianza Editorial, Madrid, 1996.

–Popol Vuh. Las antiguas historias del Quiché. Ediciones Distribuidora Cultural, Managua, 1994.

–Costa Rica. Ediciones Júcar, Gijón, 1994.

NOTA DE PRENSA

La Vuelta al Mundo BMW Riders finalizo la travesía de toda Centroamérica llegando a Bogotá (Colombia). Desde Mexico DF conducidas por dos equipos sucesivos que se relevaron en San José de Costa Rica (Costa Rica) las cuatro motocicletas sumaron otros 9.000 Km. por tierras Centroamericanas con lo que totalizan ya 51.500 km.

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